El experto responde

Jaime Costales

Doctor en Biología Molecular y Celular. Docente de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), investigador principal en el Centro de Investigación para la Salud en América Latina (CISeAL) y director científico del Laboratorio de Diagnóstico Molecular de COVID-19 de la universidad.

El 23 de julio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la viruela del mono como emergencia de salud pública de importancia internacional. Esto, debido a su rápida transmisión y que ya se encuentra en más de 70 países.

Según los datos de GlobaL.healt, hasta el 18 de agosto el número de casos a nivel mundial llegaba a 39.768. En Ecuador, se han confirmado, 20 casos hasta el momento. De forma paralela, el Ministerio de Salud Pública emitió ciertos lineamientos para su control en el país. En este contexto, es importante conocer a este virus. Nuestro experto, el doctor Jaime Costales nos contesta: ¿Qué es la viruela del mono?

¿Qué es la viruela del mono?

La viruela del mono es una enfermedad causada por la infección con un virus zoonótico, es decir, que se origina en animales y de los animales pasa a personas. Tiene su origen en África. El primer caso en humanos fue descubierto en 1970, aunque el virus se conoce desde unas décadas antes ya en monos de laboratorio.

Esta infección no afecta únicamente a monos, sino también a otros mamíferos que habitan en África. Lo inusual es que en este momento se haya dispersado fuera de esta área geográfica y que ya esté en varias regiones y países en el mundo. Además, otro de los puntos inusuales, es que se está dando una transmisión de humano a humano con mayor frecuencia.

Cuando una persona está infectada, desarrolla los síntomas en un espacio de unas dos o cuatro semanas. Inicialmente, la persona presenta fiebre, malestar y desarrolla manchas (máculas) en la piel. Estas se vuelven ampollitas (vesículas) que se llenan de pus (pústulas) y terminan formando costras.

¿Cree que este virus puede convertirse en pandemia como sucedió con el COVID-19?

A mi criterio, la evolución del brote actual de viruela del mono seguirá un patrón muy diferente del de la pandemia de COVID-19. Sin embargo, debemos estar atentos al crecimiento de las infecciones a nivel nacional y mundial, para mantener bajo control a esta enfermedad. Este virus no es tan transmisible con el SARS-CoV-2, el cual se pasa por la ruta respiratoria. Para contagiarse la viruela del mono requiere un contacto más cercano, inclusive contacto piel con piel con la persona infectada.

El virus de la viruela del mono no viaja muy lejos a través del aire, ni se mantiene tanto tiempo en él. Por lo tanto, se requiere mayor tiempo y cercanía con la persona infectada para que el contagio ocurra. Si bien los virus cambian y pueden sorprendernos, no se prevé que el aumento en el número de casos sea similar al que ocurrió con el SAR-COV-2.

¿Por qué cree que está creciendo el número de casos? 

Entre los factores que han facilitado la aparición del brote actual de la viruela del mono, está el crecimiento de la población humana que se dispersa a lugares que antes no habitaba, facilitando el contacto con animales silvestres que pudieran estar infectados con el virus.

Asimismo, la globalización permite que hoy, alguien que se infectó en África pueda viajar rápidamente a Europa sin saber que está contagiado, y las personas que entran en contacto con el enfermo puedan, por ejemplo, trasladarse a Estados Unidos. Esta rápida movilidad humana hace que el virus llegue a lugares en los que antes no se encontraba de una forma más ágil, favoreciendo la dispersión de la infección en el mundo.

La viruela del mono es causada por un virus de ADN. En el caso del COVID-19, el agente causal es un virus ARN, que tiene una velocidad de mutación mucho más alta, la cual nos está dando problemas en la actualidad (aparición de variantes). En otras palabras, el virus de la viruela del mono no puede mutar tan rápido, por lo que no se esperaría ver el mismo tipo de evolución y cambios que se ven en el SARS-CoV-2.

¿Cuáles son las medidas de prevención que deberíamos adoptar?

Las medidas a las que nos hemos acostumbrado con el COVID-19 nos van a ayudar. El lavado de manos es muy importante, porque este es un virus que dura más en las superficies. Además, desinfectar los objetos que hayan estado en contacto con las personas enfermas.

Es oportuno mantener el distanciamiento y uso de la mascarilla y, sobre todo, las personas con síntomas que sugieran la presencia de la enfermedad (especialmente brotes cutáneos) deben mantenerse aisladas y buscar asistencia médica. Lo bueno es que es más fácil darse cuenta que una persona está contagiada, pues los síntomas son más claros y visibles.

¿Cuándo empieza una persona a ser contagiosa?

Cuando el enfermo ya tiene los síntomas iniciales (malestar, fiebre) y más cuando ya presenta las erupciones cutáneas. Mientras existan las erupciones y hasta que desaparezcan las costras, la persona infectada puede contagiar.

Finalmente, ¿por qué cree que han reaparecido algunos virus?

La reaparición de los virus, en gran medida, tiene que ver con la caída de los programas de vacunación. Lamentablemente, en los últimos años, ha habido una tendencia a no querer vacunarse promovida por los movimientos antivacunas. Eso permite que ciertas enfermedades que ya estaban controladas empiecen nuevamente a presentarse (el sarampión, por ejemplo).

Por otro lado, en estos dos años, toda la atención de los gobiernos y todos los recursos se han dedicado al control de COVID-19. La consecuencia es la disminución de fondos a los otros programas de vacunación y de salud. Los confinamientos también impidieron que se lleven a cabo otras actividades de control de enfermedades infecciosas y han creado condiciones para que algunas reaparezcan.

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