La tagua, una semilla endémica de las costas ecuatorianas, podría ayudar a combatir la COVID -19. En 2020, en el auge de la pandemia, el doctor Javier Carvajal, investigador y docente de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), vio en las nanopartículas de la tagua una forma de retener el SARS-CoV-2.

“A través de la nanotecnología, desarrollé un procedimiento para extraer nanopartículas a partir de la tagua y generé este material que está en la capacidad de atrapar virus y evitar las infecciones de la COVID -19”, cuenta el doctor Carvajal.

Mientras el docente de la PUCE desarrollaba un cosmético para la restauración de pie diabético con las nanopartículas de la tagua, llegó la pandemia. Tras hacer un análisis de este elemento, el doctor Carvajal determinó que era posible combatir el virus con la tagua.

La idea, plasmada en un proyecto, fue sometida a una evaluación en el National Institut of Health (NIH). Dos años después, el doctor Javier Carvajal, está en Washington – Estados Unidos, dedicado a luchar contra la COVID-19.

Un elemento con alta efectividad

Esta investigación ha demostrado que la nanocelulosa de la tagua tiene una efectividad del 99,79% para atrapar el SARS-Cov-2. La tagua contiene unas moléculas que se extraen, se purifican y se modifican para que puedan atrapar a los virus.

Este proyecto está dando resultados excelentes. La nanocelulosa de tagua que se utiliza muestra unas propiedades muy interesantes. A nivel de laboratorio tiene una efectividad del 99,79 % atrapando el virus de la COVID-19”, explica el docente de la PUCE.

Pero ¿cómo se llegó a esto?

En el 2008, este investigador de la PUCE presentó un proyecto para la Secretaría de Educación Superior Ciencia y Tecnología e Innovación (Senescyt).El objetivo era encontrar nuevos recursos que puedan servir para etanol combustible.

Para este proyecto, se realizó una serie de experimentos con residuos agrícolas. Se experimentó con banano, caña de azúcar, palma africana y residuos de las botoneras de tagua de la provincia de Manabí. Cuando los residuos de la tagua se sometieron a un proceso de fraccionamiento de esta biomasa, se obtuvo azúcar.

“Fue un hallazgo increíble. Resulta que la tagua es dura, blanca y está hecha totalmente de azúcar, todo es azúcar, solo que son azúcares que están ligados de una forma tan especial que forman unas estructuras geométricas, cristalinas que le hacen dura e insoluble”, explica emocionado el doctor Carvajal.

Este científico encontró la forma de disolver la tagua, liberar esas azúcares y fermentarlas para conseguir alcohol.

Mientras el doctor Carvajal seguía investigando el rendimiento de la tagua, vivió una serendipia de la ciencia y encontró las nanopartículas de celulosa de la tagua.

Siempre en mis experimentos me quedaba un residuo que no sabía lo que era. Cambiaba las condiciones y el residuo persistía. Resultó que, cuando hicimos análisis de eso, descubrimos que eran  nanopartículas de celulosa, de una celulosa purísima y súper fina”, comenta el científico.

Gracias a este hallazgo, el doctor Carvajal siguió trabajando con la nanocelulosa de la tagua. Así desarrolló nuevos productos, entre ellos un cosmético hidratante para la regeneración de tejido del pie diabético.

¿Qué es la nanocelulosa?

La nanocelulosa es un material que se extrae de plantas y bacterias no patogénicas. Este material se puede utilizar en la medicina, la generación de biocombustibles y en la industria alimenticia. Al ser un polímero, se lo utiliza como sustituto al plástico o al vidrio, por eso lo llaman el material del futuro.

Ecuador, con las investigaciones del doctor Carvajal, es sin duda, un pionero en la extracción de nanocelulosa de la tagua, al ser el primer país que utiliza este material con este fin. Este proceso de extracción está siendo patentado en el Servicio Nacional de Derechos Intelectuales.

El futuro

Según el doctor Javier Carvajal, esta investigación a nivel biomédico toma años. No obstante, es probable que los resultados que arroje se consideren en la próxima generación de medicamentos contra la COVID-19.

“Pienso que este material se lo verá en una próxima generación de medicamentos para combatir no solamente el SARS-CoV-2, sino también otros virus”, añade el doctor Carvajal.

El Dr. Carvajal, además de docente, es investigador principal de la PUCE en el Centro Neotropical para la Investigación de la Biomasa. También es investigador asociado del National Institutes of Health (NIH) de Estados Unidos.

La PUCE, comprometida con la sociedad ecuatoriana desde hace 75 años, sigue contribuyendo para enfrentar la pandemia de la COVID-19. El diagnóstico y detección oportunos de la enfermedad; la investigación y producción de conocimiento son las estrategias para lograrlo.

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