Tres hermanas de la Misión de las Lauritas se abrazaron una vez que movimientos indígenas y Gobierno firmaron el acta de la paz. La tarde del jueves 30 de junio, Conexión PUCE conversó con una de ellas, Carmen Cepeda, en la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE). Ella pide deponer actitudes racistas. Aquí su punto de vista.

¿Cuán cerca estuvieron de la movilización que duró 18 días?

Desde el segundo día de las movilizaciones (14 de junio), acogimos a hermanos indígenas que se refugiaron en la Unidad Educativa Miguel del Hierro, en La Gasca.

¿Por qué las Misioneras de Santa Laura han estado junto a la población indígena?

Nuestra congregación de las Misioneras Lauritas se fundó en 1914, para trabajar preferencialmente con los pueblos indígenas. Algunas de nuestras hermanas trabajan, por ejemplo, en comunidades de Sucumbíos.

¿Qué le preocupa de estas movilizaciones encabezadas por la Conaie, Feine y Fenocin?

Cuando reviso las redes sociales, miro muchos comentarios racistas. Hago un llamado a mirarnos como hermanos, a sabernos así, a identificarnos con luchas que no son solo del pueblo indígena. En Ecuador, es hora de deponer actitudes racistas, que ya parecen fascistas. Siento que el Gobierno las ha alimentado, en parte.

¿Esos brotes racistas se han expandido en toda la población?

Creo que se trata de un mínimo de la población. He visto otras actitudes entre las personas que apoyaban la movilización en nuestra cocina (de la Escuela Miguel del Hierro), que no eran indígenas. Ellos colaboraron en la elaboración de alimentos, también donaron comida y cobijas.

¿En qué debería trabajar el Ecuador?

En vernos como un solo país con diversidad de culturas.

¿Por qué, luego de la firma del acta de la paz, usted y sus otras hermanas Lauritas se abrazaban?

Porque tenemos sentimientos encontrados. Siento que el pueblo ha ganado bastante en esa construcción colectiva de sus decisiones. El mundo debe saber que no es un tema de Leonidas Iza, como lo han dicho muchas personas. Es la lucha de un pueblo que realmente necesita mejorar sus condiciones de vida y busca que se hagan realidad sus derechos.

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