En lo más profundo y misterioso de la selva amazónica del Yasuní, habitan los últimos pueblos en aislamiento voluntario del Ecuador. Por años, los waoranis, tagaeri y taromenane han mantenido un estilo de vida que coexiste en armonía con la naturaleza. Sin embargo, expertos afirman que, debido a la extracción petrolera, estos grupos están bajo amenaza.

Un tema puntual

Desde 2016, la administración de Petroecuador inició la explotación petrolera en el Bloque 43 del campo Ishpingo-Tambococha-Tiputini (ITT)Este es un yacimiento situado en el Parque Nacional Yasuní, reserva mundial de la biósfera.

Hoy el tema se encuentra en debate. Los ecuatorianos deberán elegir, el 20 de agosto de 2023, si el crudo se mantiene o no bajo tierra. Sobre la mesa se discuten varios puntos, entre ellos, los derechos humanos que cobijan a los pueblos no contactados. En estos se encuentran el derecho a la vida y el derecho al territorio.

Una ley de protección

En 1999, un decreto presidencial dio origen a la llamada Zona Intangible Tagaeri Taromenane dentro del Parque Nacional Yasuní (PIAV). Esto significaba que esa zona estaría vedada a perpetuidad para operaciones extractivas, incluida la actividad petrolera.  

Este decreto no ha sido respetado pese a que continúa en vigencia. Así lo aseguró el Mtr. José Valenzuela, director del Centro de Derechos Humanos (CDH) de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE).

“La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ya determinó que el Estado vulneró varios derechos de los PIAV, como el derecho a la propiedad y a la libre circulación, por lo que indicó que el Estado debe otorgarles un título con características de pleno dominio.”agregó el Mtr. Valenzuela.

Una historia que preocupa

Aunque este decreto tuvo su última modificación en 2019, mantiene el derecho a la protección de 818.501,42 hectáreas. Sin embargo, la situación en estas áreas ha sido objeto de críticas y controversia por una serie de fallas y problemas.

Por ejemplo, en 2003, se registró una matanza en la que murieron cerca de 30 personas de los pueblos tagaeri y taromenane.Esto como consecuencia de la inmersión del Estado ecuatoriano para ejecutar proyectos en sus territorios sin tomar las medidas de protección adecuadas.

A qué se debe

La escasez de los recursos para su supervivencia  y la contaminación ambiental  empujan cada vez más a los pueblos en aislamiento a buscar sustento en otras zonas. Tanto la carencia de productos como la contaminación son provocadas por la actividad petrolera.

Esta presión sobre sus territorios ha contribuido también a la intensificación de conflictos interétnicos.

 El CDH lleva la defensa del caso Caso Tagaeri y Taromenane vs el Ecuador en copatrocinio con la Fundación Pachamama, Yasunidos y la CONAIE. El mismo ha escalado a la Corte Interamericana de Derechos Humanos CorteIDH. Este y otros conflictos son consecuencia de todo lo que ha pasado en su territorio. La explotación petrolera, la tala indiscriminada de bosques y la usurpación de sus territorios es una amenaza constante para ellos. No queremos que esto se repita y perpetúe.

Preocupación

Activistas y defensores de derechos humanos temen que este hecho vuelva a suceder. Por eso, manifiestan su preocupación por el Bloque 43 ya que, ahí, se evidenció la presencia cercana de pueblos en aislamiento.

“Preocupa que la delimitación de la Zona Intangible y de Amortiguamiento fuera seleccionada arbitrariamente por el Estado y no se respete de forma adecuada. Algunos de estos límites responden a los intereses de la industria extractiva y no a las prácticas de movilidad y asentamiento de los pueblos. Si la extracción de petróleo continúa en esta zona, podríamos hablar de algo peor. Por ejemplo, la extinción de estos grupos”, comentó el Mtr. José Valenzuela.

Un voto informado

La consulta popular representa una oportunidad para que los ecuatorianos tomen una decisión informada y ética.

La protección de esta región única es un acto de justicia hacia aquellos que han elegido vivir apartados de la sociedad moderna. También, un compromiso con la preservación de la biodiversidad global y la lucha contra el cambio climático”, finalizó el Mtr. Valenzuela.

Te puede interesar:

Centro de Derechos Humanos de la PUCE es parte de la defensa de los pueblos tagaeri y taromenane

¿Explotar o no explotar el Yasuní? Esa es la pregunta

Share This