«Me van a funar, pero…». «Ese comentario sí que fue nada que ver». «Por suerte, este profe es chill» . Seguramente has escuchado frases como estas todos los días en los pasillos, aulas o espacios de recreación de la PUCE. Nos expresamos mediante palabras que resuenan con nuestras realidades y que son propias a nuestra generación. Pero, ¿de dónde vienen estos términos? ¿Por qué los jóvenes hablamos así? Desde disciplinas como la sociolingüística (una rama de la lingüística), podemos comprender su origen.
El contexto de los Gen Z
La Generación Z o Gen Z, nacieron entre 2000 y 2008. Esta cohorte ha sido moldeada por la globalización, la revolución de las tecnologías de la comunicación y la omnipresencia de las redes sociales en sus vidas diarias. Por ello, se puede apreciar una clara influencia del inglés y de otras variantes del español en su habla cotidiana.
Esto es parte de un fenómeno de evolución natural de la lengua dentro del contexto de la hiperconexión entre distintas partes del mundo. Como ejemplo, el mexicanismo chamba ha llegado a esparcirse por todo el mundo hispanohablante.
Las 11 palabras que se escuchan a diario en la PUCE
Al recorrer los pasillos de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), pude notar que ciertas palabras se repiten constantemente en nuestras conversaciones. Resulta curioso cómo estas expresiones fluyen con total naturalidad en los jóvenes. Entre las más utilizadas están:
- Funar: rechazar o criticar duramente algo o alguien; también existen funa (sustantivo) y funable (adjetivo).
- Cringe (del inglés): algo que da vergüenza, en especial vergüenza ajena.
- Nadaqueveriento/a: algo de mal gusto o inapropiado.
- Ok, mañana: frase sarcástica para negarse a hacer algo.
- Facto: una verdad o hecho irrefutable
- Bestie (del inglés, best friend): amigo, pana.
- Migajero/a: alguien que acepta migajas de aprecio y atención, especialmente en una relación amorosa.
- Hate (del inglés): odio o repudio hacia algo o alguien.
- Amigar: encontrar y hacer amigos; también existe amigación.
- Chill (del inglés): algo o alguien tranquilo.
- Flopero: algo que fracasa o que no tiene una buena acogida.
Lo que dice la lingüística: cada generación tiene su propio vocabulario
-Es importante para cada generación tener una identidad común que los una y los diferencie de las otras. Por eso, se empieza por crear y usar un léxico que es una de las maneras de hacer esa identidad. Dra. Ana Estrella Santos
Pero, ¿por qué hablamos así? Según la Dra. Ana Estrella Santos, docente e investigadora de la carrera de Lingüística de la PUCE, los jóvenes buscan diferenciar su modo de hablar del de sus padres o del de las generaciones anteriores.
Este deseo de distinción comienza desde la pubertad, cuando existe una rebeldía hacia los adultos. La convivencia con otros jóvenes, ya sea en persona o por redes sociales, forma un sociolecto particular. Este se seguirá desarrollando hasta la época universitaria, cuando la generación estará junta por última vez. Después, cada persona tomará un camino distinto y adaptará su manera de hablar a su nuevo entorno (como el profesional).
En en futuro, las palabras de esta lista serán remplazadas por otras más novedosas y el ciclo intergeneracional continuará. Este proceso puede durar semanas o años. Como ejemplo, varias palabras han tenido una estadía pasajera en el vocabulario de los jóvenes y otras se han cimentado como una muestra de identidad colectiva. De este modo, cuando las generaciones futuras desarrollen su propio léxico, nosotros nos convertiremos en los adultos que quizás no las comprenderán.
Y tú, ¿qué palabras que usas a diario añadirías a la lista?
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