Los murciélagos, mamíferos voladores, se han ganado muy mala fama a lo largo de la historia. Su naturaleza nocturna y su aspecto los ha encasillado como seres aterradores. Sin embargo, estos animalitos, también conocidos como quirópteros son fundamentales para el equilibrio de nuestros bosques.

Si en el mundo no existieran murciélagos, empezarían a desaparecer los servicios que ellos otorgan al ecosistema como el control de plagas, la polinización y la dispersión de semillas,” explica el doctor Santiago Burneo, curador de mamíferos de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE).

De esta forma, frutos como el banano, la guayaba y el agave no existirían si estos animalitos no hicieran su labor polinizadora. Los murciélagos son parte de los animales polinizadores de los bosques, además son seres sumamente importantes para el control de insectos nocivos para la agricultura y portadores de enfermedades para humanos.

“Imaginémonos cuán importante es este mamífero. Un murciélago insectívoro se puede alimentar de 600 insectos en una noche”, comenta el doctor Burneo.

La mala fama de los murciélagos

No obstante, este tímido mamífero, desde años inmemoriales, no goza de buena fama. Libros y películas como Drácula contribuyeron a este mal reconocimiento.

Así, los murciélagos se posicionaron como un animal chupa sangre, capaz de atacar a humanos. Sin embargo, de las 1.447 especies de murciélagos en el mundo, solo tres son vampiros. Dos de ellas beben sangre de aves y una, el vampiro común (Desmodus rotundus), se nutre con sangre de mamíferos y casi nunca muerde a un humano.

La mayoría de los murciélagos son frugívoros, comen frutas; polinívoros, consumen polen; insectívoros o carnívoros y piscívoros, se alimentan de insectos, de carne o de peces, respectivamente.

Además de su fama de chupa sangre, se dice que son transmisores de enfermedades, principalmente de rabia. Después del COVID-19, el temor hacia ellos creció exponencialmente.  Este temor nunca se basó en hechos científicos.

Lo que no se dice es que el 95% de casos de rabia en países de la región, incluyendo el Ecuador, se da por contagio de perros, gatos y ratas. Pero, casi nunca, se transmite por un murciélago”, comenta el doctor Burneo.

Los murciélagos y la PUCE

Esa fama ha hecho que estos animalitos sean blanco de ataque. En Ecuador existen 178 especies de murciélagos, 19 de ellas se encuentran en peligro.

En este contexto, la PUCE, a través del doctor Burneo, forma parte del grupo Red Latinoamericana y del Caribe para la Conservación de los Murciélagos (RELCOM).

La RELCOM, que tiene como coordinador general al doctor Burneo, es un grupo de profesionales expertos, interesados en la conservación de los murciélagos.

Gracias a esto, la PUCE ha creado un proyecto de vinculación en el que se ha realizado talleres de concientización sobre los murciélagos dirigidos a niños y a comunidades con poblaciones de este mamífero.

“Nuestro deber es educar. La gente tiene un miedo natural hacia lo que no conoce correctamente. Pero si aparte del desconocimiento, le agregamos mala información, puede ser contraproducente”, añade el doctor Burneo.

Además, la PUCE participó con investigación en el libro Áreas y sitios de importancia para la conservación de los murciélagos en Latinoamérica y el Caribe, presentado en septiembre en el III Congreso Latinoamericano de Murciélagos.

Según esta publicación, en Ecuador tenemos 11 áreas y tres sitios de importancia para la conservación de los murciélagos y en Latinoamérica y el Caribe más de 205.

Este tipo de iniciativas es un ejemplo del trabajo de la PUCE. Actividades encaminadas a fomentar la investigación y la conservación de nuestros ecosistemas.

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