En el marco de la conmemoración de los 76 años de vida institucional de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), se realizó la entrega de dos doctorados honoris causa. Los homenajeados fueron la señora Gabriela Tavella y el Padre Julio Gortaire S.J., por su dedicación al servicio de la comunidad.

En una ceremonia realizada el 9 de noviembre del 2022, a propósito del 76° aniversario de la PUCE, se recordó la importancia de trabajar en función de los lemas “Seréis mis testigos” y “Ser más para servir mejor”. El objetivo: plasmar los valores cristianos en la sociedad. La trayectoria y legado de la señora Tavella y del Padre Gortaire han dejado una huella de compromiso social con esencia de servicio a los demás.

Padre Julio Gortaire Iturralde, S.J.

FOTO: Entrega del doctorado honoris causa al Padre Julio Gortaire S.J.

Nació en Quito, el 20 de enero de 1937. En el seno de una familia numerosa, junto a sus siete hermanos, creció impulsado por el amor a la Iglesia católica y su fe en Cristo.

El Padre Gortaire cursó sus estudios secundarios en el Colegio Loyola, el semillero vocacional de la Compañía de Jesús en Cotocollao. En 1954, estudió Humanidades y Filosofía en el San Gregorio. La etapa de magisterio la realizó en el Colegio Borja de Cuenca.

Su trabajo en la comunidad indígena

En la década de los 60, el Padre Julio Gortaire inició su trabajo en las comunidades indígenas. Su amor por este grupo creció año tras año. En el verano de 1968, fue ordenado sacerdote en Roma. A partir de entonces, transmitió el llamado que Dios le había hecho para llevar su amor a los indígenas de la Sierra ecuatoriana.

Conocido como el “obispo de los indios” dejó su huella en el pueblo Puruhá del cantón Guamote. Su tiempo de entrega, poco a poco, dio frutos. La comunidad indígena empezó a ser escuchada; las mujeres, hombres y niños eran tratados como hijos de Dios por el resto de la población.

“Este reconocimiento no es para mí, es para todo el pueblo indígena que ha trabajado arduamente año tras año. Sus voces son escuchadas. Ellos me han ido cambiando, me han hecho parte de su pueblo, ese es el mejor reconocimiento”, dijo el Padre Julio Gortaire, S.J.

Un trabajo por la libertad

La comunidad empezó a ganar espacios de libertad. Pudo reflexionar su religión y su religiosidad con autonomía y profundidad.

En su paciente caminar junto a este sector hacia su hominización, es decir, hacia su autorreconocimiento como personas dignas y con derechos, el Padre Gortaire defendió diferentes causas. Participó en la lucha para que los indígenas se reivindiquen como dueños de sus tierras. Fomentó la educación, la organización social, la producción y muchas otras iniciativas. Además, junto a estudiantes de la PUCE, impulsó el desarrollo de los proyectos de vinculación con la sociedad.

“La labor del Padre Julio Gortaire Iturralde, S.J., muestra a la sociedad cómo una persona y su misión pastoral enmarcan de manera admirable la identidad, misión y valores de la PUCE. Es justicia reconocerlo y celebrarlo”, mencionó el rector de la PUCE, doctor Fernando Ponce, S.J.

A la ceremonia asistieron un grupo de miembros de la comunidad de Guamote, quienes acompañaron al Padre Gortaire. Con una intervención musical, agradecieron al homenajeado por estar a su lado más por más de 40 años, dando ejemplo y sumándose a la lucha por sus derechos.

Coro de Guamote.

«Estamos contentos de estar aquí y acompañar al Taita Julio. Cuando nos enteramos de que había ganado un premio, decidimos acompañarlo, así como él nos ha acompañado por todos estos años», dijo Ángel Yuyunai, miembro de la comunidad de Guamote.

Señora Gabriela Tavella

FOTO: Entrega del doctorado honoris causa a Gabriela Tavella.

La Sra. Gabriela Tavella colaboró por más de 50 años en la PUCE. En 1975, se incorporó como docente de la Lengua Italiana y, desde el 2009, como Coordinadora de Responsabilidad y Acción Social. Su labor en beneficio de los sectores vulnerables inició en 1970, en las comunidades rurales de la provincia de Bolívar, Ecuador.

Trayectoria

En 1990, fue docente de la Facultad de Comunicación, Lingüística y Literatura. En ese período, creó proyectos de ayuda social destinados a los sectores más vulnerables del país.

Coordinó la implementación de más de 151 programas e inconmensurables proyectos orientados a la promoción del desarrollo humano integral.

Las prácticas y normas que ella implementó dieron forma a los primeros modelos de responsabilidad social de la PUCE bajo criterios de participación social, sustentabilidad y sostenibilidad. Los resultados e impactos de su trabajo se pueden evidenciar hasta la actualidad.

Me siento honrada y con mucha emoción al recibir tan importante distinción por parte de la PUCE. Esta universidad me ha permitido vivir dejando huella, dejando una impronta que supere el pasado. Me ha permitido que construya el presente y que proyecte futuro. Seguiremos trabajando por servir a los demás», afirmó la señora Gabriela Tavella.

Su labor

En la provincia de Bolívar Gabriela Tavella ejecutó varios proyectos. Por ejemplo, en San Miguelito, apoyó al desarrollo local de la comunidad. También participó en la creación de una caja de ahorro, que ahora maneja un capital de más de USD 2.000 millones de dólares en la comunidad de Yatzaputzán.

En Quinticusig, contribuyó al desarrollo de las economías familiares a través de la generación de valor agregado para el mortiño. Asimismo, colaboró con los Latin Kings para su reinserción social mediante iniciativas productivas como el Catering Asoalkings.

«Gabriela es el referente del compromiso social y la vinculación con la colectividad en esta universidad. Hoy se reconoce la labor de una mujer que piensa en el servicio a los pobres, la empatía e incluso la solidaridad», mencionó el rector de la PUCE.

En 2016, culminó su vida laboral luego de 52 años de servicio y con un legado ampliamente conocido por la comunidad universitaria y las comunidades en las que trabajó. Sin duda, la vida de la señora Gabriela Tavella es un verdadero ejemplo de servicio.

Palabras finales

Previo al cierre de la sesión, el Dr. Ponce expresó unas palabras en honor a estos reconocimientos. Mencionó cómo la vida de estas dos personas marca una inigualable lección de admiración que motiva a la PUCE a reconocerlos con lo mejor que una institución académica puede ofrecer: un título de doctorado honorífico. Esto a sabiendas de que sus méritos humanos superan con mucho la sencillez del diploma.

«Incompleto sería este reconocimiento si solo dijéramos que son vidas admirables, pues son mucho más que eso. Son vidas de compromiso ejemplares y significativas, tanto para la universidad como para cada uno de sus miembros», comentó el rector Ponce.

FOTO: Dr. Fernando Ponce León, S.J., rector de la PUCE.

Fiel a la máxima inculcada por San Ignacio de Loyola “Ser más, para servir mejor”, la PUCE ha labrado su camino dejando huella en miles de personas que han pasado por sus aulas y oficinas. Estos reconocimientos se suman a los 15 doctorados honoris causa que la PUCE ha entregad desde el año 1957 hasta el año 2011.

El compromiso de la primera universidad privada del Ecuador con la sociedad comenzó mucho antes de que las labores de ayuda comunitaria sean un requisito para alcanzar la titulación. La PUCE cree que aportar al desarrollo de la comunidad es la única forma de servir, los reconocimientos entregados a quienes han dado testimonio de servicio con sus vidas lo confirman.

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