La carrera por la presidencia de Ecuador está en la mira de muchos. El 15 de octubre de 2023, se marcará un momento decisivo para el país. Luisa González y Daniel Noboa se enfrentarán en la segunda vuelta electoral. ¿Quiénes son estos candidatos? ¿Qué los llevó a la cima de la política ecuatoriana?

La Mtr. Ivonne Tellez, docente investigadora de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) y especialista en derecho internacional, nos responde.  

¿Cuál es su análisis de estos dos perfiles que se disputan la presidencia de Ecuador?  

Empecemos por Luisa González. Ella está vinculada al Movimiento Revolución Ciudadana, un partido político sólido y establecido en el país. Este partido tiene gran fuerza en Ecuador, lo que le otorga a Luisa una base firme de apoyo. 

Aunque la aspirante a la Presidencia no es tan conocida como otros candidatos, ha construido una carrera política. Además, cuenta con el respaldo del expresidente Rafael Correa, lo que puede proporcionarle seguridad.  

Su posición es más de centro-izquierda. Ha desarrollado una fuerte campaña pública a favor del expresidente. Su postura ha sido clara al incluir en sus discursos la frase: “Es tiempo de recuperar la patria”. Asimismo, admitió que el exmandatario será su asesor. 

Por otro lado, tenemos a Daniel Noboa, de Acción Democrática Nacional (ADN). Un candidato joven y bien preparado en términos académicos. Aunque proviene de un entorno elitista, intenta desmarcarse de la extrema derecha y se sitúa más en el centro-derecha.  

Su enfoque en políticas de libre mercado y neoliberalismo es evidente. No obstante, también aboga por la defensa del medioambiente y la equidad de género.  Nos dice, por ejemplo, que el Yasuní y el extractivismo no dan tantos réditos como inicialmente se pensó. Quizás esto podría interpretarse como un intento de favorecer la inversión libre.  

En cuanto a su experiencia, a pesar de haber sido asambleísta, no posee un gran conocimiento del Estado. Esto podría restarle puntos en su búsqueda de llegar al poder.   

Ecuador pasó por un proceso similar con Lasso. Se pensó que, al ser empresario, podría emular las cosas del sector privado al ámbito público. Sin embargo, se demostró que actos así son insostenibles.  

Entonces, ¿qué ventaja tiene o qué representa Noboa? Tiene un discurso moderado. Daniel, en el debate que se llevó a cabo el 14 de agosto de 2023, no fue el blanco principal de los ataques. Esto le permitió destacar entre los votantes cansados de la polarización. 

El correísmo se ha posicionado por años en Ecuador, la elección de Luisa confirma esto. Sin embargo, no es el caso de Daniel ¿A qué se debe el triunfo de Noboa?

Es fundamental considerar diversos factores que influyeron en esta percepción. 

En primer lugar, Ecuador ha experimentado un vaivén entre diferentes movimientos políticos en las últimas dos décadas. Los correístas y anticorreístas han llevado al máximo sus disputas por poder. Por años, el país se ha dividido entre los mismos candidatos de siempre.  

Sin embargo, en estas elecciones, Daniel Noboa se presentó como un outsider, como alguien que observa desde fuera. Su discurso antipolítico resultó inusual en un país marcado por divisiones diplomáticas.  

Pese a que en un inicio Noboa no fue considerado favorito, su mensaje, después del debate, resonó poderosamente en un electorado fatigado por la polarización política.

A diferencia de otros candidatos, que optaron por discursos más agresivos, Noboa presentó un enfoque moderado. Este cambio, en el tono y estilo, podría haber atraído a un público que anhelaba una alternativa más conciliadora.  

Segundo, no debemos subestimar el papel de la democracia. Ocasionalmente, esta nos sorprende con candidatos que no encajan en el molde tradicional o que carecen de una amplia experiencia política. Sin embargo, conectan con el público a un nivel emocional.

Este fenómeno no es exclusivo de Ecuador. Se ha observado en otros lugares, como el ascenso de Donald Trump, en Estados Unidos, o Javier Milei, en Argentina. 

Además, es esencial tener en cuenta el contexto social y político en el que se desarrollaron las elecciones. El asesinato de Fernando Villavicencio, semanas antes del proceso electoral, conmocionó a la sociedad ecuatoriana y creó un ambiente cargado de emotividad.

  

Esto podría haber influido en la elección de un candidato moderado como Noboa. Él ofrecía un enfoque más sereno en medio de la agitación política. 

Finalmente, es relevante destacar que el 30% de la votación provino de votantes jóvenes. Ellos carecían de experiencia con el modelo político de Correa. Este grupo, al no estar familiarizado con el pasado político del país, pudo sentirse atraído por la frescura y la simpatía de Noboa.

¿Qué hay de los debates? ¿Siguen siendo un punto clave para elegir a un candidato?

Los debates siguen siendo una herramienta importante para que los ciudadanos evalúen a los candidatos. Esto aunque su eficacia puede afectarse por factores como la influencia de las redes sociales y la emocionalidad coyuntural

Sin embargo, es esencial que los votantes se informen de manera más profunda sobre las propuestas y planes de gobierno para tomar decisiones políticas informadas. 

¿A qué se enfrenta la o el futuro presidente sabiendo que solo estará en el gobierno durante un año y medio?

Sin duda, se enfrenta a una serie de desafíos significativos. En el contexto actual, Ecuador muestra signos de una democracia débil, caracterizada por la persistente corrupción y una institucionalidad frágil.  

La situación se agrava por la creciente violencia política y una crisis de seguridad, que demandan atención inmediata. El país también se encuentra en proceso de recuperación económica tras los impactos de la pandemia. A la vez, afronta altos niveles de desempleo y pobreza, así como una gestión deficiente de administraciones anteriores. 

Es fundamental que quien sea elegido/a como presidente comprenda la magnitud de su responsabilidad. Esto trasciende el corto período de gobierno de un año y medio.    

Si bien esta situación puede ser preocupante desde el punto de vista político, también puede ser positiva. Esto si se aprovecha como una oportunidad para implementar reformas y políticas efectivas. 

Es importante que se trabaje en varios frentes. En primer lugar, se debe abordar la recuperación económica, lo que implica procesos acelerados y viables. Incluye también la creación de bases sólidas en términos socioeconómicos y no solo en el ámbito de la seguridad, un tema crucial pero no único. 

La seguridad es un problema transversal, pero no se puede caer en la falacia de que “la mano dura” resolverá todos los problemas. La crisis socioeconómica subyacente, como el desempleo y la falta de oportunidades, también contribuye al aumento de la delincuencia. Se debe trabajar en la atención a la juventud, la educación y la generación de oportunidades. 

Además, el Ecuador debe abordar el problema de la droga de manera regional. Gran parte de los desafíos de seguridad están relacionados con la política internacional de drogas y los cambios en el mercado de la cocaína. Esto requiere cooperación binacional y regional. 

En fin, el próximo gobernante enfrenta una tarea monumental. Ignorar estas dificultades solo llevaría a una crisis aún mayor en el futuro. 

El 15 de octubre, los ecuatorianos volveremos a las urnas ¿Qué recomendaciones nos podría dar para potenciar un voto informado? 

Para promover un voto informado, es necesario tomar medidas tanto a nivel académico como ciudadano

Esto implica llamar a la población a informarse sobre las propuestas políticas. También, exigir a los medios de comunicación que presenten información de manera objetiva. 

Por otro lado, sugiero a los candidatos que difundan sus planes de gobierno de forma clara y accesible. Deben considerar que la sociedad actual no tiende a leer documentos extensos. Es importante ser creativos y adaptarse a las preferencias de los nativos digitales, para llegar eficazmente a la población. 

El voto informado es nuestro deber como ciudadanos. En estas elecciones, los invito a empaparse de las propuestas de los candidatos y a votar pensando en construir un país mejor.  

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