En los bosques húmedos de Ecuador, se encuentra una pequeña ranita verde claro, casi fosforescente. Este anfibio llamado científicamente Agalychnis spurrelli produce proteínas que pueden ser la cura del cáncer y otras enfermedades ocasionadas por virus, bacterias, hongos y parásitos. Así lo determinan las investigaciones de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE).

Desde hace 17 años, la bióloga Miryan Rivera, investigadora de la PUCE, estudia el potencial médico de los anfibios. De forma particular, analiza los péptidos o proteínas que emana la rana Mono planeadora o Agalychnis spurrelli en sus momentos de estrés.

“En el laboratorio, les estimulamos con bajos niveles de estrés, producidos a través de pequeñas cargas eléctricas. Eso provoca que las ranitas exuden sustancias antibióticas.  Estas son partes de su mecanismo de defensa contra microorganismos patógenos,” explica la bióloga Miryan Rivera.

Estas investigaciones, que se enfocan principalmente en cáncer, se las realizan en el Laboratorio de Investigación en Citogenética y Biomoléculas de Anfibios (LICBA), que es parte del Centro de Investigación para la Salud en América Latina (CISeAL) de la PUCE.

Pero, ¿cómo funcionan los péptidos con las células cancerígenas?

Los péptidos producidos por estas ranas, de entre siete y nueve centímetros, tienen carga positiva. Mientras, las bacterias y las células cancerosas poseen cargas negativas. Por lo tanto, como positivo con negativo se atraen, los péptidos interactúan con las membranas de las células cancerígenas o de las bacterias y las destruyen.

Para llegar a estos resultados, los investigadores de LICBA obtuvieron la secreción de este anfibio, aislaron y caracterizaron los péptidos presentes en ella. Con ese concentrado sometieron a células malignas de pacientes que estaban en procesos cancerígenos, específicamente con leucemia.

“Increíblemente, todas las células de la leucemia moruieon. Desaparecieron por completo”, confirma esta bióloga de la PUCE.

Estas investigaciones, además, han demostrado que, con la acción de los péptidos, las células sanas quedan intactas. Este es un sustancial diferenciador a los tratamientos actuales que existen para el cáncer, como la quimioterapia.

“Las células sanas tienen carga positiva y, como positivo y positivo se repelen, el péptido no les hace daño”, comenta la también directora y fundadora del LICBA.

El futuro de esta investigación

A más de matar las células cancerígenas que provocan la leucemia, los estudios han demostrado la efectividad de los péptidos en cáncer de pulmón y en melanoma metastásico y linfoma.

El equipo de LICBA se encuentra analizando la efectividad de los péptidos en otras enfermedades producidas por virus, bacterias y hongos. Sus estudios se centran en el control de las bacterias multirresistentes a los antibióticos, para lo que los péptidos también han dado resultado.

Asimismo, estos investigadores están tratando de producir los péptidos industrialmente, insertando el gen de los péptidos en el genoma de la levadura, que es un hongo que se reproduce rápidamente. Gracias a esto, se tendría una mejor producción de este insumo medicinal.

Finalmente, el objetivo de la bióloga Miryan Rivera y su equipo es que estos estudios no se queden solo en el laboratorio. Desean llegar a las fases de pruebas con animales y humanos. Para lograrlo, ya están en conversaciones con la farmacéutica, Grupo Etical.

Otros datos interesantes

Una de las ventajas de LICBA es que se encuentra en Ecuador donde, según Bioweb, nuestro país “alberga a la tercera anfibiofauna más numerosa a nivel mundial con un total de 653 especies”. Además, es la región del planeta con la concentración más variada de ranas y sapos.

Estos estudios se han realizado en más de 40 tipos de ranas y sapos, sin embargo, el equipo de LICBA se centró en la Agalychnis spurrelli. De esta especie se pueden llegar a sacar más de 100 péptidos, potencialmente efectivos para varios tipos de cánceres, virus, bacterias y hongos.

La PUCE lidera en Ecuador el desarrollo de las Ciencias BiológicasEnfoca sus esfuerzos en conocer la biodiversidad, pero también analiza aspectos evolutivos, moleculares y de uso de nuestros recursos biológicos.

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