En la Web abundan los tutoriales de casi todo, incluido el de cómo convertirte en un atleta olímpico. Parecería que es una posibilidad al alcance de todos. El listado de pasos es largo y parecería sencillo. No obstante, en la práctica, el trabajo de los deportistas de alto rendimiento es muy complejo. Consiste en llevar al límite al cuerpo y a la mente, afectando a su salud muchas veces.  

El alto nivel de la competencia, la presión, las lesiones son algunos desafíos que enfrentan a diario los deportistas profesionales. Por ello, los estudios sobre la relación entre salud y deporte han crecido de manera significativa en los últimos años.  

Deporte olímpico, cuerpos extraordinarios 

Leonardo González es médico deportivo y docente de la maestría en Terapia del Deporte y Ejercicio en la sede Manabí de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE). Señala que el deporte de alto rendimiento demanda una extensa de preparación. Eso trae consecuencias en el cuerpo y la mente.  

El entrenamiento modifica el cuerpo de los atletas. El metabolismo se tiene que adaptar a las exigencias a las que se expone el cuerpo. Estas se dan a nivel del sistema cardiorrespiratorio, muscular y demás órganos.

Así, el cuerpo alcanza los límites más altos, desafiándose constantemente. Para sostenerlo, es indispensable una adecuada alimentación y descanso. Cuando esto no pasa, los efectos en la salud pueden ser graves.  

El docente González pone el ejemplo de la triada de la atleta femenina. Es un síndrome que afecta a las mujeres y se compone de tres aspectos interrelacionados:  

  • Desórdenes alimenticios. 
  • Disfunción menstrual. Al suspenderse la menstruación los estrógenos en el cuerpo disminuyen.
  • Disminución de la densidad ósea. En casos graves puede desencadenar en osteoporosis y fracturas.

Una alimentación deficiente, falta de descanso y el entrenamiento excesivo son factores para el desarrollo de esta condición.

Esta presión constante tiene efectos a nivel psicológico y puede causar ansiedad. En ese contexto, muchos atletas optan por el dopaje para incrementar aún más sus condiciones. Así que, en el deporte olímpico es muy importante el seguimiento de un equipo multidisciplinario durante la carrera de los atletas. En este equipo, se incluyen médicos, fisioterapeutas, nutricionistas y psicólogos. 

Para el doctor González, es importante considerar el desentrenamiento para cuidar los cuerpos de los atletas que se retiran. Los deportistas no pueden parar abruptamente, tienen que continuar entrenando de forma controlada. La reducción progresiva cuidará el corazón y evitará desarrollar problemas alimenticios como el sobrepeso.  

Salud mental: cuando el cuerpo te pide parar 

En los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, la renuncia de Simone Biles, gimnasta estadounidense, avivó el debate sobre el cuidado de la salud mental en el deporte.  La ganadora de siete medallas olímpicas abandonó la competencia tras sufrir un ‘twistie’. El término se refiere a una especie de desconexión entre su cuerpo y mente al ejecutar un complicado ejercicio.  

«Debemos proteger nuestras mentes y cuerpos y no salir y hacer lo que el mundo quiere que hagamos (…). Somos seres humanos, no somos perfectos», señaló al abandonar la competencia. Inmediatamente las redes sociales se llenaron de mensajes a favor de su decisión de priorizar la salud mental. No obstante, también hubo mensajes que la culpaban e incluso la etiquetaban como débil. 

Uno de ellos fue de Piers Morgan, un reconocido presentador de televisión en Estados Unidos. “Únicamente admite que lo has hecho mal, que has cometido errores y que te esforzarás por hacerlo mejor la próxima vez. Los niños necesitan modelos a seguir fuertes, no estas tonterías», comentó en su cuenta de X. 

Según la Mgtr. Alexandra Serrano, docente investigadora de la Facultad de Psicología de la PUCE, casos como este deben generar una reflexión sobre los límites del cuerpo y de la mente de los atletas. En esta práctica, existe un sobre ejercicio y una hiperactividad. Esto conlleva un trabajo excesivo del cuerpo y la mente, es, entonces, que aparecen señales del cuerpo como dolores, ansiedad, insomnio. No obstante, existe una concepción de ignorarlas para conseguir un mejor rendimiento.  

La competencia rebasa los límites del cuerpo 

El deporte olímpico demanda una preparación profesional. Los deportistas dedican la mayor parte de sus vidas a una práctica; en ella, la exigencia es siempre ser los mejores, existe inversión y expectativas sobre ellos.  

Es cuestionable cómo el valor de una persona puede erradicar solamente en sus logros deportivos. Sin embargo, esto refleja cómo a los deportistas se les fuerza a ignorar otras facetas significativas de sus vidas y personalidades. Para el público, lo único que importa es que ganen la competencia”, explica la docente Serrano.  

Por otro lado, este valor que se da a los atletas por su desempeño es contraproducente por su temprana jubilación. La carrera deportiva, en la mayoría de las disciplinas, inicia y acaba temprano. No solo por el rendimiento, sino por lesiones u otras complicaciones en el cuerpo. 

La docente Serrano ejemplifica esto con el caso de las gimnastas, pero se puede ampliar a la mayoría de deporte. Indica que “se les trata como si fueren desechables. Entonces, mientras puedes hacerlo está bien, pero el día que ya no puedes, ya no nos acordamos de que existes”.  

Los efectos culturales 

Aunque no sea saludable, el deporte olímpico tiene algunas funciones culturales como las representaciones patrióticas, la motivación y creación de ejemplos a seguir. Para Serrano, la función tiene que ver con la cultura individualista en la que nos desarrollamos.  

«Nos han vendido la idea de que los límites son para superarlos o ignorarlos, y que siempre podemos dar algo más. Sin embargo, los límites existen para cuidarnos. Es similar a cuando a un trabajador se le dice que, aunque esté agotado, debe tener fuerza mental y trabajar más duro. En esencia, no hay mucha diferencia”, comenta. 

Además, la efusión colectiva que se generan en los eventos colectivos puede ser un distractor de problemáticas sociales o personales. Pueden aparentar una idea de bienestar, escapes mentales ante una realidad no tan amigable. 

Referentes positivos del deporte olímpico

El deporte también puede generar referentes positivos. Para muchos atletas es el camino para encontrar mejor calidad de vida y alejarse de contextos violentos.  

Es el caso de Neisi Dájomes, campeona olímpica de halterofilia ecuatoriana. También campeón olímpico en ciclismo Richard Carapaz. Ambos provienen de ciudades pequeñas con profundas desigualdades. El deporte les ha permitido tener mayor bienestar y situarse entre los mejores del mundo.  

A los niños y jóvenes, esos referentes les pueden impulsar y motivar a conquistar sus metas. Sin embargo, es importante reflexionar y posicionar mensajes que fallar o no alcanzar lo propuesto está bien.  

“Si te apasiona algo y mañana ya no, está bien. Es válido cambiar de camino, equivocarse y no ganar. Es importante valorar estos otros aspectos que enriquecen la vida cotidiana”, concluye Serrano. 

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