“¿En qué se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales”. La frase del escritor uruguayo Eduardo Galeano en su libro El fútbol a sol y sombra resume la intensidad que despierta este deporte en millones de personas alrededor del mundo. El fútbol es pasión colectiva y espectáculo que atraviesa culturas y generaciones. 

Esa energía se intensifica hoy más que nunca, cuando faltan menos de 100 días para la Copa Mundial de la FIFA.Y es que el fútbol no es solo un deporte es también un fenómeno cultural, económico y social que traspasa fronteras. El evento tendrá lugar entre junio y julio de 2026 y por primera vez en la historia se desarrollará en tres países simultáneamente: México, Canadá y Estados Unidos. 

Por eso, para el docente e investigador Nelson Reascos, de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), el fútbol no puede entenderse únicamente como un deporte. “El fútbol es practicado por personas de todas las edades y géneros en todos los rincones del mundo. Existe una dialéctica interesante en ¿cómo algo aparentemente banal e improductivo puede ser tan importante para la humanidad?”, explica. 

Esta relevancia se explica porque el fútbol funciona simultáneamente como juego, espectáculo mediático, industria y ritual social. Por ejemplo, Se estima que la industria del fútbol genera alrededor de 500.000 millones de dólares al año a nivel mundial. Esto según la consultora internacional Deloitte. Pero, más allá de las cifras, la influencia del fútbol también es un fenómeno cultural arraigado.  

“El fútbol se posiciona como un hecho cultural en la mayoría de los países. A través de símbolos y emociones intensas, permite que los hinchas se identifiquen incluso a nivel nacional”, señala Nelson. 

Un deporte que construye comunidad 

La ecuatoriana María Sol Muñoz, alumni de la PUCE y miembro del Consejo de la FIFA, coincide en que el fútbol tiene un impacto profundo en la vida social. 

“Es una poderosa herramienta de transformación social. Forma parte de la cultura y de la identidad de países enteros, de ciudades e incluso de barrios. El fútbol puede cambiar la vida de una persona, de su familia y de su comunidad”, expone. 

Los clubes también cumplen un papel clave en esta construcción colectiva. En América Latina, muchas identidades futboleras nacen en el hogar y se fortalecen en el barrio. “El amor por un club suele empezar en la familia. A partir de ahí se construye una comunidad con sus tradiciones, cábalas, cánticos y colores”, explica María sol 

Los estadios, en este sentido, se convierten en espacios donde se expresa un fuerte sentido de pertenencia. No es casualidad que cada partido se viva como un ritual que reúne a amigos, familiares, comunidades y, en algunos casos, hasta países. 

El ritual del hincha 

Ese es el caso de Sebastián Luzuriaga, colaborador de la PUCE e hincha del Barcelona Sporting Club. Para él, el fútbol es una parte esencial de su vida cotidiana. Basta escucharlo hablar durante unos minutos para notar cómo la pasión se desborda en cada palabra cuando el tema es fútbol. 

“Para mí el fútbol representa todo. Todos los días estoy pendiente de noticias, programas y datos de mi equipo”, cuenta. Agrega que este sentimiento llega a la cúspide en la Copa Mundial. «Es la mayor fiesta del fútbol. Es emocionarme, enojarme, investigar, aprender cosas nuevas”. 

Sebas recuerda el momento exacto en el que el vínculo con esta fiesta inició. Cuando era apenas un niño, su hermano lo llevó por primera vez al estadio. Desde entonces, cada partido se vive como una ceremonia. 

“El ritual empieza desde la mañana. Ponerte la camiseta no es solo vestirte, es ponerte una identidad. Luego está el camino al estadio, encontrarte con tus amigos, cantar y compartir con una comunidad que siente lo mismo que tú”, explica. 

Sebastián Luzuriaga evidencia una desbordada pasión por su equipo. Foto: cortesía.

Mundial 2026: pasión y tensiones sociales 

Sin embargo, el fútbol también refleja tensiones sociales. Pero Nelson explica que la violencia en los estadios no siempre surge del deporte en sí, sino de conflictos que existen en la sociedad. 

En este sentido, propone distinguir entre la violencia del fútbol, la propia del juego competitivo, y la violencia en el fútbol, que ocurre en las gradas o fuera del estadio. “La violencia en el fútbol no es inherente al deporte. Es una manifestación de conflictos sociales que los espectadores trasladan al estadio. Por ejemplo, el fútbol es probablemente el escenario más visible del racismo. Sin embargo, cabe la pregunta: ¿es el fútbol racista o es la sociedad racista que traslada su racismo al fútbol?”, reflexiona 

Para Sebastián, el límite entre rivalidad y violencia debe ser claro. “Somos rivales dentro de la cancha, pero jamás enemigos fuera de ella”, sostiene. En su experiencia, el problema aparece cuando la pasión se convierte en desprecio hacia el otro. Pero como dice él, ese no es un tema del fútbol: “la pelota no se mancha”. 

¿Alegría colectiva o distracción? 

Con la llegada del Mundial, también resurgen debates sobre el papel social del fútbol. Algunos críticos lo consideran un distractor que adormece a la sociedad frente a problemas económicos o políticos. 

María Sol cree que la realidad es más compleja. “El Mundial puede ser una alegría necesaria en medio de la incertidumbre global. Pero también es importante disfrutarlo sin dejar de reflexionar sobre las realidades que nos rodean”, afirma. 

Por ejemplo, el Mundial de Qatar de 2022 estuvo matizado por varias polémicas de corrupción y de vulneración a los derechos laborales, tema que se repite en cada Mundial. El gobierno catarí fue criticado por el trato dado a 30 000 trabajadores extranjeros que participaron en los proyectos.

Tampoco se puede olvidar el FIFA Gate, el caso fue un escándalo revelado en 2015 que involucró a altos dirigentes vinculados a la FIFA. La investigación descubrió una red de sobornos, fraude y lavado de dinero mediante la cual directivos recibieron millones de dólares a cambio de otorgar derechos de transmisión, marketing y organización de torneos internacionales. 

Aunque Nelson no niega que existan estos casos y paradojas, propone que el fútbol también puede funcionar como un “dulcificador social”. En contextos marcados por crisis o desigualdad, ofrece momentos de alegría colectiva y de unidad nacional. 

Quizás esa sea la razón por la que, cada vez que comienza el Mundial 2026, el mundo vuelve a reunirse alrededor de la misma fiesta. Es una historia que se escribe en estadios, en barrios y también frente a las pantallas, donde millones de personas comparten la misma emoción. Sebastián ya tiene listas sus camisetas y hasta compró un televisor nuevo para vivir cada partido como le gusta. Porque, al final, el fútbol no vive únicamente en la cancha, vive en las personas que lo sienten. 

Mundial 2026: esta información te puede ser útil

  • Si te preguntas, ¿dónde ver el mundial? En Ecuador puedes verlo en señal abierta por Teleamazonas. Dsports/DGO y canales de cable también lo transmitirán en tiempo real.
  • ¿Cuántos partidos son? Son 104 partidos, se jugarán del 11 de junio al 19 de julio de 2026.
  • ¿Ecuador jugará el Mundial 2026? Sí, la selección de Ecuador está ubicada en el grupo E junto a Alemania, Curazao y Costa de Marfil.
  • Puedes revisar el calendario y los resultados de los partidos del Mundial 2026 en la página oficial de la FIFA.

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