Cuando Rafael Correa y Lenín Moreno eran presidentes se habló de muerte cruzada. La historia se repite con Guillermo Lasso, luego de que la Asamblea Nacional archivara el proyecto de Ley de Inversiones el 24 de marzo. Sin embargo, la última semana del mes, descartó la opción y anunció que usará otras vías para gestionar esa normativa y la Reforma Laboral, sin contar con los asambleístas. Con la Mgtr. Carolina Viola, docente de Ciencias Políticas de la Facultad de Ciencias Humanas de la PUCE, hablamos sobre muerte cruzada versus decretos ejecutivos para gobernar sin el Legislativo.

¿Qué es la muerte cruzada? 

La figura de la muerte cruzada es nueva, se introduce en la Constitución del 2008, antes no existía. Replica un procedimiento propio de las democracias parlamentarias, en donde el Legislativo tiene mayor legitimidad, ya que es el único órgano que se elige por votación popular directa. Esos régimenes tienen mecanismos para resolver las crisis de gobierno, por ejemplo el retiro de la confianza. Con la figura de la muerte cruzada se trata de homologar eso; cuando se produce un bloqueo o conmoción nacional, el Ejecutivo o Legislativo pueden usarla, pero hay un desequilibrio a favor del primero.

¿Por qué?

Porque la figura de la muerte cruzada puede aplicarla el Ejecutivo o el Legislativo. Pero hay un desbalance a favor del presidente de la República, ya que él sigue en funciones, durante seis meses, hasta que se convoquen a nuevas elecciones. Esto de forma independiente de quién la aplique.  

Los mandatarios amenazan con usar la muerte cruzada, no la aplican, ¿qué sucede?

El objetivo de la muerte cruzada era solucionar crisis de gobierno. Pero, en realidad, se ha vuelto una herramienta de chantaje, ya (Rafael) Correa hizo lo mismo. Claro, el escenario era súper diferente, tenía más de 60% de apoyo popular. Eso significaba que en caso de muerte cruzada sí iba a poder seguir gobernando. El caso de (Guillermo) Lasso es diferente, los últimos datos muestran un 35% de aprobación y empezó con 70%, hace case un año; la caída es estrepitosa.

¿Guillermo Lasso eligió entre muerte cruzada versus decretos?

Es difícil que un presidente se pueda mantener gobernando sin la Asamblea. En estos días, se ha hablado de muerte cruzada versus decretos ejecutivos para gobernar sin el Legislativo. Pero, ¿quién o qué institución mediará en el conflicto popular? La Asamblea cumple el rol de mediación, ya que su elección representa a las diferentes sensibilidades del país, mientras que el Presidente se elige con voto mayoritario.

¿Por qué se cree que la Asamblea debe dar paso a todas las iniciativas del Presidente?

En 1994, un politólogo argentino habló de los gobiernos delegativos como el nuestro; no calzaban en la liberal representativa. Decía son democracias con instituciones de baja intensidad, en donde existe la percepción de que el presidente elegido debe cumplir con la delegación del pueblo y eso lleva a un desequilibrio. Se cree que el Ejecutivo está encima de otros poderes y se niega al control de su gestión. Ya lo vivimos con otros gobiernos. Ecuador está en la trampa de la democracia delegativa, sin la construcción de consensos. Así se debilitan aún más las instituciones.

¿Por qué se decidió entre decretos versus muerte cruzada?

Cuando el presidente Lasso dice que gobernará vía decreto y que no contemplará las opiniones de la Asamblea, profundiza la deslegitimación y desinstitucionalización de esa función. Esa solución no funciona a largo plazo. Internamente han analizado las opciones: muerte cruzada versus decretos ejecutivos, para gobernar sin el Legislativo.

¿Puede, vía decreto, poner en marcha la Ley de Inversiones y Reforma Laboral?

No es tan fácil hacerlo, existen candados constitucionales para tratar temas, vía decreto. Hay una Asamblea en funciones. No aplica la muerte cruzada porque no tiene un escenario fácil de cara al 2023. Eso explica la campaña de deslegitimación contra el candidato de la Izquierda Democrática (Xavier Hervas). Gobernar seis meses vía decreto, sin una Asamblea que pueda mediar el conflicto social, es difícil para un gobierno con esos niveles de aprobación.

¿Qué consecuencias podría afrontar el presidente Lasso?

Lo que sucederá es que el conflicto saldrá de la Asamblea y se irá a las calles. Las calles han botado más de un presidente. Hay riesgo de desestabilización política, que le puede obligar a llamar a nuevas elecciones y a no poderse presentar.

¿Qué repercusión puede tener esa denuncia en contra de asambleístas de Pachakutik?

Es probable que hayan ocurrido los dos escenarios (chantajes entre Legislativo y Ejecutivo). Se registró una votación anómala de asambleístas, respecto a la decisión de su bancada y eso genera ruido. Acusaciones como las de estos días hacen pensar que quizá antes el chantaje sí funcionó. Eso no le ayuda mucho a la figura del presidente. Da la impresión de que no es la primera vez que pasa, pero que ahora no lograron su objetivo y por eso denuncian. Igual en el caso de Hervas.