Quienes viven en Quito saben que el clima puede cambiar varias veces en un mismo día.Una mañana soleada puede transformarse en una tarde de lluvia que puede durar horas.  Incluso es probable que caiga granizo en algunas zonas. Sin embargo, no se ha visto aún que caiga nieve. Decimos aún porque es probable  que  pase  en  el  futuro  y  en  esta  nota  te  explicamos  por qué.  

Quito está rodeada de montañas con nieve. Pero por más que el granizo cubra el Parque La Carolina, la nieve no llega.  Hablamos con Joseph Sánchez, docente investigador de la Facultad de Hábitat, Infraestructura y Creatividad de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) para saber el porqué del fenómeno.  

Un clima cada vez más impredescible 

En los últimos años, muchos quiteños sienten que el clima es más impredecible que antes. En Quito es posible pasar de  una mañana fría, con temperaturas cercanas a los 10 °C, a un mediodía soleado con temperaturas cercanas a los 25 °C. Esta  variabilidad refleja alteraciones en los patrones meteorológicos tradicionales. 

Joseph explica que estos cambios se perciben cada vez más como uno de los efectos del cambio climático. “Estamos viviendo cambios muy drásticos. Hace unos diez o quince años estos cambios tan repentinos no eran normales”, señala.  

Y estas alteraciones ocurren en todo el mundo. Por ello, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), organismo científico especializado, ha confirmado que el cambio climático es una realidad impulsada principalmente por la actividad humana. 

Quito es alta, pero no lo suficiente 

La capital se ubica aproximadamente a 2.800 metros sobre el nivel del mar, lo que influye directamente en sus condiciones climáticas. La altura genera temperaturas más frescas que en zonas tropicales bajas, pero no alcanza las condiciones necesarias para que nieve. 

Para que se forme nieve se requieren temperaturas inferiores a 0 °C, lo que permite que el agua se cristalice al instante y forme copos. En la capital ecuatoriana, aunque las madrugadas pueden ser frías, las temperaturas rara vez descienden por debajo de ese umbral.

Entonces, ¿por qué sí cae granizo? 

El granizo sí es un fenómeno  durante tormentas intensas. Se produce cuando gotas de agua dentro de las  nubes ascienden hacia zonas más frías de la atmósfera y se congelan alrededor de pequeñas partículas. 

Esos fragmentos de hielo continúan creciendo dentro de la nube hasta que su peso hace que caigan al suelo por la gravedad. En Quito,  este  proceso  puede  ocurrir  incluso  cuando la temperatura en superficie es mayor a 0°C,  porque en capas más altas de la  atmósfera  sí  se  alcanzan  temperaturas de congelación.

El cambio climático y el clima 

Joseph señala que algunas investigaciones ya evidencian estos cambios en el clima. Por ejemplo, en las precipitaciones. Él comenta que no necesariamente se esperan lluvias más intensas, pero sí precipitaciones más prolongadas. 

«Antes las lluvias duraban dos o tres horas. Ahora hemos tenido lluvias que comienzan en la noche y terminan de madrugada, durante seis o siete horas continuas”, señala.

Este tipo de lluvia moderada pero persistente puede generar mayores acumulaciones de agua y presionar los sistemas de drenaje urbano. Y como con la lluvia, las épocas de sequía también se espera que sean más prolongadas con temperaturas más altas.

¿Podría nevar algún día en Quito? 

En teoría, sería posible si las temperaturas descendieran por debajo de 0 °C durante un evento meteorológico específico. Esta posibilidad no se descarta tomando en cuenta las alteraciones que produce el cambio climático. 

Un escenario raro podría producir nieve si ocurrieran simultáneamente:

  • una masa de aire muy frío,
  • una tormenta intensa,
  • y temperaturas bajo cero en superficie.

Por otro lado, tener nieve presentaría desafíos importantes para la infraestructura urbana. El congelamiento del agua podría afectar masivamente tuberías y sistemas de distribución que no están preparados. 

Parece que hay más agua…

La Tierra mantiene prácticamente la misma cantidad de agua desde hace millones de años. El agua circula continuamente a través del ciclo hidrológico. Es decir, el agua no se crea ni desaparece, solo cambia de estado o de lugar.

Con el cambio climático también se altera el ciclo hidrológico. Con temperaturas más extremas en el planeta:

  • se evapora más agua de glaciares, océanos, ríos y suelos,
  • las nubes acumulan más humedad,
  • y cuando llueve, las precipitaciones pueden durar más tiempo o ser más intensas.

Esto no significa que exista más agua total, sino que se mueve más rápido dentro del sistema climático.

Mientras tanto, el clima cambiante de Quito seguirá siendo una de sus características más particulares.  Una ciudad donde el sol, la lluvia y el granizo pueden compartir el mismo día. 

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