En el campus, cada día se generan grandes cantidades de desechos orgánicos. A partir de esta realidad, la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) impulsó un proyecto para transformar estos residuos en abono natural mediante composteras comunitarias. El impacto de este esfuerzo fue reconocido por el Municipio de Quito, a través de la Empresa Pública Metropolitana de Gestión Integral de Residuos Sólidos (EMGIRS).

Así la carrera de Nutrición y Dietética, de la Facultad de Salud y Bienestar recibió la Mención de Plata por su compromiso con el ambiente y el avance hacia una gestión integral de residuos sólidos. Este reconocimiento es gracias al esfuerzo conjunto de la comunidad universitaria que logró que casi una tonelada de residuos llegue a los botaderos de Quito.

Gustavo Collaguazo, técnico de compostaje del EMGIRS entregó el reconocimiento. Además, resaltó los esfuerzos de la comunidad PUCE. Explicó que solo 10 de más de 200 composteras implementadas en la ciudad han recibido esta distinción.

“En cada inspección vimos compromiso, responsabilidad y, sobre todo, pasión. No solo gestionaron sus residuos: se convirtieron en embajadores de la sostenibilidad. Esto demuestra que pequeñas acciones pueden generar un impacto real y positivo en la ciudad y el ambiente”, explicó.

Composteras comunitarias

En los laboratorios de Nutrición y Dietética, se colocaron las composteras. Desde hace casi un año, estudiantes, docentes y personal técnico separan, pesan y procesan los residuos orgánicos generados en laboratorios y espacios académicos. El resultado no solo reduce el impacto ambiental del campus, sino que también produce compost y biol o abono orgánico líquido.

“El funcionamiento de la compostera ha permitido generar abono orgánico y fertilizante, utilizados en áreas verdes del campus y en proyectos de vinculación con la comunidad”. Así lo señaló Aracelly Gallegos, de la Dirección de Seguridad y Salud Ocupacional, quien ha acompañado este proceso.

En palabras sencillas, una compostera es un lugar diseñado para transformar los restos de comida en abono enriquecido de nutrientes.
La compostera está ubicada en una de las torres de la PUCE.

Pero ¿cómo funciona una compostera? En palabras sencillas, una compostera es un lugar diseñado para transformar los restos de comida en abono enriquecido de nutrientes. Este manejo de los residuos es muy útil porque la degradación de los desechos orgánicos se da en un tiempo corto de cuatro a seis semanas.  

Ecología integral en la práctica

Los futuros nutricionistas aprenden “haciendo”. Integran conocimientos técnicos con responsabilidad ambiental, seguridad alimentaria y ética profesional. La compostera se ha convertido así en un laboratorio vivo donde la sostenibilidad deja de ser discurso para convertirse en práctica cotidiana.

“Gracias a esta iniciativa hemos fortalecido proyectos de vinculación y generado oportunidades para que nuestros estudiantes apliquen lo aprendido en la práctica, dinamizando así el trabajo académico y comunitario”, comentó la PhD. María de los Angeles Barrionuevo, vicerrectora de la PUCE.

Este proyecto es parte de la perspectiva institucional que aplica los criterios de la encíclica Laudato si´. Esto incluye otras acciones como reducir plásticos, optimizar energía, incluir la ecología en los currículos y aplicar los principios del cuidado de la Casa Común en cada proceso del campus.

Separar residuos, cuidar una compostera o sembrar un huerto pueden parecer acciones pequeñas, pero juntas construyen una universidad más consciente y una ciudad más sostenible. Este reconocimiento reafirma el compromiso de la PUCE con una gestión ambiental responsable y con la formación de profesionales integrales.

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