Me pregunto si alguien se ha acostumbrado al tráfico de la ciudad, a la aglomeración en transporte público o a sentirse inseguro al ciclear. Me pregunto también ¿Qué pasaría si pudiéramos cambiar el pasado para construir una ciudad mejor?  Con este cuestionamiento nace ECOS, un videojuego desarrollado en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE). Este utiliza la narrativa interactiva para abordar uno de los grandes desafíos de las ciudades contemporáneas: la movilidad.

Ambientado en un Quito del año 2055, el usuario recorre escenarios inspirados en lugares emblemáticos de la capital mientras descubren una historia que conecta el presente con el futuro. La propuesta busca sembrar preguntas  de forma lúdica sobre la forma en que habitamos el espacio urbano y las decisiones que tomamos como sociedad.

El videojuego se presentará oficialmente el 25 de junio de 2026, a las 18:00 en el Centro de Innovación IQ, en la Plaza Gabriela Mistral. En el evento, los asistentes podrán probar este juego y compartir con la comunidad gamer de la ciudad.

Hablamos con el MSc. Xavier Barriga Abril, docente de Diseño de la Facultad de Hábitat, Infraestructura y Creatividad de la PUCE, quien nos contó más sobre este proyecto. Él además es ciclista desde muy temprana edad y ha conformado mesas interinstitucionales para discutir temas de movilidad en la ciudad.

La historia de ECOS comenzó en 2021 como parte de un proyecto académico impulsado desde la ex Facultad de Arquitectura, Diseño y Artes (FADA). Según Xavier, uno de los impulsores de la iniciativa, ECOS surgió dentro de una experiencia de aprendizaje basado en proyectos que buscaban reflexionar sobre la sostenibilidad y la movilidad urbana.

Los estudiantes propusieron diversas soluciones y formatos para abordar la temática. Entre ellas apareció la idea de desarrollar un videojuego. Lo que inicialmente fue un prototipo creado por cuatro estudiantes terminó convirtiéndose en un proyecto de largo alcance que evolucionó durante casi cinco años.

Convertir una idea en un videojuego funcional requirió mucho más que creatividad. Semestre tras semestre, nuevos equipos de estudiantes retomaron el trabajo de quienes los precedieron para construir personajes, diseñar escenarios, desarrollar niveles, programar mecánicas y perfeccionar la experiencia visual.

Participaron estudiantes de distintas disciplinas, entre ellas Diseño, Sistemas y Comunicación. La idea era que pongan en práctica sus conocimientos, mientras desarrollaban cada componente de ECOS.

“Cada equipo revisaba el trabajo anterior y construía sobre él. Fue un proceso de creación colectiva que permitió que el videojuego creciera y madurara con el tiempo”, explica Xavier.

El resultado es una obra que refleja no solo el talento estudiantil, sino también el potencial de la colaboración interdisciplinaria dentro de la universidad. Ahora, explica Xavier, puede ser parte de la materia Ecología Integral que comparten todas las mallas curriculares.

La movilidad no fue una elección casual para la historia de ECOS. Xavier ha dedicado parte de su trayectoria académica y personal a investigar y promover formas alternativas de desplazamiento en la ciudad. Como ciclista urbano desde hace más de dos décadas, considera que las ciudades deben ofrecer más espacio para las personas y menos protagonismo al automóvil.

Esta visión atraviesa la narrativa del videojuego, donde los jugadores exploran escenarios de Quito, destrozado y contaminado. Esto invita a imaginar otras formas de convivencia urbana, con más áreas verdes, espacios públicos y alternativas de movilidad sostenible.

En el centro de la historia aparece un símbolo recurrente: el diente de león. Para el equipo creador representa la posibilidad de dispersar ideas, inspirar cambios y sembrar nuevos imaginarios sobre el futuro. Porque, al final, ECOS no solo cuenta una historia. También, plantea la invitación a  imaginar ciudades más humanas, sostenibles y pensadas para las personas.

Ecos también contó con el apoyo de organizaciones vinculadas al ecosistema de desarrollo de videojuegos del país, entre ellas OpenLab y la Asociación de Desarrolladores de Videojuegos del Ecuador (ADVEC).

Estas alianzas permitieron fortalecer los procesos de formación, creación y acompañamiento técnico de los estudiantes. Además, Xavier explica que estos proyectos permiten a los próximos profesionales conectarse con una industria que continúa creciendo en Ecuador.

Además de su valor como producto creativo, ECOS fue concebido como una herramienta educativa. La expectativa es que pueda integrarse a espacios de aprendizaje relacionados con la ecología integral. Conócelo este 25 de junio de 2026, a las 18:00 en el Centro de Innovación IQ, en la Plaza Gabriela Mistral. La entrada es libre.

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