María Andrade tiene 57 años y es recicladora de base en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE). Para ella, la separación adecuada de los desechos no es solo una buena práctica ambiental, sino una cuestión de seguridad. “El trabajo se vuelve más riesgoso porque no sabemos qué vamos a encontrar en una bolsa”, cuenta. Su testimonio es una de las historias que visibiliza ECO-Agentes en Acción, un proyecto desarrollado por estudiantes de la carrera de Comunicación.
Esta iniciativa busca promover la conciencia de lo que consumimos y la importancia de clasificar nuestros deshechos. La campaña es el resultado de un proceso que desarrollaron los estudiantes de séptimo semestre para la materia de Comunicación para el cambio social.
ECO-Agentes en Acción: el inicio
La Empresa Pública Metropolitana de Aseo de Quito (Emaseo EP) estima que diariamente una persona genera cerca de un kilo (0,85 kg) de desechos en la ciudad. ¿Qué pasa con la basura después de que sale de nuestras casas? Esta fue la pregunta guía para la campaña.
La iniciativa nació tras la participación de los estudiantes en el Tour de la Basura, una experiencia educativa organizada por la Empresa Metropolitana de Gestión Integral de Residuos Sólidos (EMGIRS EP). Este recorrido incluyó visitas a las estaciones de transferencia y al Relleno Sanitario El Inga. Ahí, pudieron identificar claramente la problemática y la necesidad de tomar acción.
“Era algo muy lejano, veíamos la basura, pero no entendíamos cómo acercar esta realidad a las personas”, cuenta la estudiante Mikaela Gallegos. Entonces, el reto ya no era solo informar, sino construir mensajes cercanos, comprensibles y humanos.
Así surgió ECO-Agentes en Acción, una campaña que abre una conversación sobre el consumo, la separación de residuos y el impacto directo que estas decisiones tienen en otras personas.
Los ejes de la campaña
Para realizar esta campaña los estudiantes trabajaron en grupos. Los diferentes grupos desarrollaron una línea gráfica para los materiales comunicacionales y hasta un personaje llamado Paco para lograr mayor impacto. También decidieron trabajar con las asociaciones escuela colocando recipientes para la clasificación de los desechos.
“Sabemos que, al menos, un grupo de personas participa en las “asos” y eso ya nos permite aportar un granito de arena, que no es tanto, pero sigue siendo un granito de arena”, señala Estefany Calupiña.
Otro de los ejes fue visibilizar el trabajo de las y los recicladores de base. Las visitas y entrevistas permitieron comprender que separar residuos también es un acto de cuidado hacia quienes manipulan la basura. Es una forma de ayudar a dignificar este trabajo. “De cómo separamos depende el bienestar de otra persona”, relata Ana Belén Orellana, tras conocer historias marcadas por riesgos.
Comunicación con impacto
El proyecto se desarrolló bajo la metodología de aprendizaje-servicio, lo que implicó que las y los estudiantes asumieran todo el proceso: investigación, definición de mensajes, diseño de piezas gráficas, producción audiovisual y gestión de redes sociales. Las piezas fueron pensadas para generar preguntas y provocar cambios cotidianos. Así lo explica la PhD. Verónica Yépez, docente de la materia.
“Ahora no tenemos la capacidad de incidir en todo el mundo, pero sí podemos empezar desde nuestro entorno. Lo valioso de esta campaña es que nos permite trabajar para la universidad de una forma que no se queda solo en el papel, sino que se traduce en acciones concretas. Ojalá quienes continúen la materia en los próximos semestres puedan tomar este trabajo y complementarlo”, comenta Pablo Jácome, uno de los creadores.
Tú también puedes participar
ECO-Agentes en Acción también transformó prácticas personales. Desde separar residuos en casa hasta cuestionar hábitos de consumo aparentemente “ecoamigables”. “La mejor basura es la que no se crea”, reflexiona Camila Rosero, al replantearse compras impulsivas y el uso excesivo de objetos reutilizables que, paradójicamente, fomentan el consumo.
Las redes sociales jugaron un rol clave. Para esta generación, los contenidos digitales permanecen, se comparten y amplifican. Por eso, la campaña apuesta por personajes, narrativas y formatos que conecten emocionalmente y perduren en el tiempo.
La campaña ECO-Agentes en Acción no pretende cambiar una cultura en un mes. Su meta es compartir una idea, y abrir el diálogo. Camila explica que la ecología integral es el cuidado de la casa común y para nosotros la PUCE es nuestra casa. Cuidarla empieza por acciones pequeñas, pero conscientes y transformadoras.
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