En este mes, la serie El Estafador de Tinder es uno de los 10 “hits” de Netflix en Ecuador. En redes sociales se comenta sobre cómo hacer “match” con un supuesto millonario en esa aplicación de citas llevó a mujeres a perder hasta USD 250.000, en poco tiempo. La doctoranda Nathalia Quiroz, profesora de la Facultad de Psicología de la PUCE, analizó estos casos.

Para muchos, Tinder es una alternativa, en tiempos en el que el trabajo absorbe y la tecnología ayuda. ¿Qué riesgos trae?

Estamos en una época bastante tecnológica, con redes sociales, en donde se reproducen historias parecidas (a las de la serie). Allí hay quienes han encontrado pareja y se han casado, pero también son espacios para que ocurran situaciones de abuso, de manejo de poder. La historia de El Estafador de Tinder, seguramente, no es la única de este tipo, solo la documentada.

¿Estas historias se producen porque se sigue buscando a la princesa o al príncipe azul?

Exacto. Esos son escenarios que están fuera de la realidad y que tienen que ver con mitos románticos, que se mantienen históricamente en la cabeza de hombres y mujeres. Aún hay rezagos de la imagen del príncipe que viene a salvar a la princesa, pese a que vivimos ya en una época contemporánea y posmoderna.

¿Son mitos peligrosos?

Esos son mitos que generan dependencia emocional y violencia de género porque se basan en estereotipos que están muy relacionados a un sistema económico y social. Las películas y juguetes del tipo Ken y Barbie acentúan los estereotipos, la necesidad de encontrar un hombre con diamantes o dinero o con un perfil específico físico. Otro mito es el de la media naranja, que está presente en los imaginarios románticos.

¿Se culpa a las mujeres de caer con esos estafadores?

Hay una autora que me gusta mucho, Marcela Lagarde, quien habla de cómo las mujeres hemos sido construidas desde este enfoque amoroso y de cómo el amor es el centro de nuestras vidas. Nuestra construcción psicológica está alrededor de la necesidad de amor y esto hace que, justamente, al estar solas, no nos sintamos completas.

Por esa crianza, ¿las mujeres son más vulnerables?

Las mujeres con niveles más altos de creencias románticas están atrapadas por mitos. Ellas tienen la fantasía del amor verdadero, de que llegará el príncipe azul, la media naranja, con quien vivirán para siempre. Los estafadores pueden identificar fácilmente estos perfiles de princesas de Disney.

¿Cómo protegerse de los timadores?

Si una mujer se conoce y sabe que tiene estos rasgos, debe deconstruirlos. El amor es una estructura, que configura a hombres y mujeres. Un amor saludable hacia nosotros mismos y hacia los demás no nos hace caer ante identidades fascinantes y falsas.

El Estafador de Tinder les hace creer a las chicas que tiene mucho dinero, pero que está en riesgo y no puede mover sus cuentas. ¿Por qué confían en tan poco tiempo y se endeudan para darle sumas altas de dinero?

Porque hay una dependencia extrema hacia otra persona. A veces, el amor es malentendido y se suman malas interpretaciones religiosas de que el amor todo lo puede. Se piensa: “Puedo endeudarme para rescatar a quien considero mi amor”. A las mujeres nos han construido con el peso de las labores de cuidado, de dar todo y dejar todo por el otro. Es un amor que no es un amor, no es saludable; el otro ejerce el poder a través de manipulación y de aquello que la persona carece, este sentido de amor propio.

¿Las mujeres que viven solas están incompletas?

No están incompletas. Es uno de los mitos más fuertes. Te venden todo para salir en pareja, quien no está en pareja no es exitoso. Hay que romper esas ideas.

¿Cómo se logra eso?

Asumiendo que también podemos vivir amores que no son necesariamente románticos, podemos tener amigos y amigas y redes de apoyo y saber que podemos salir adelante solos. Te divorcias y te dicen que estás a tiempo para rehacer tu vida, pesa el sistema capitalista y patriarcal.

¿Hay que buscar terapia?

Espacios de conocimiento personal, terapia para aprender a conocerse, reconocerse como una individua, como una persona completa, capaz de lograr cosas por sí misma. Las mujeres podemos revolucionar nuestras vidas y resignificar el amor.

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