El color marrón ha sido históricamente asociado a distintas connotaciones políticas y sociales. Sin embargo, artistas e investigadores como Jaime Sánchez Santillán lo han resignificado como un símbolo de identidad y resistencia. Él es docente investigador de la carrera de Artes Visuales de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE). Su investigación sobre las estéticas marrones fue reconocida en esta edición del Premio Mariano Aguilera.
Junto a Jaime, otros cinco docentes de la carrera han recibido este prestigioso premio. Entre ellos, este año José Luis Macas obtuvo el reconocimiento en la categoría de Creación Artística con el proyecto Kamaritaki, Ofrenda sonora: Kimsakocha y el quinto río. «Ganar ha sido una sorpresa, pero también una alegría y una responsabilidad grande», confiesa Jaime.
El premio Mariano Aguilera
El Mariano Aguilera incluye una subvención de USD 40 000 para el artista que obtenga el galardón por trayectoria. Además, entrega 10 becas de USD 20 000 para el desarrollo de proyectos de arte contemporáneo mediante la categoría Nuevo Mariano Aguilera.
El Premio Mariano Aguilera es una iniciativa impulsada por el Municipio del Distrito Metropolitano de Quito y desarrollada por la Fundación Museos de la Ciudad (FMC), a través del Centro de Arte Contemporáneo de Quito (CAC).
Este reconocimiento es considerado el galardón nacional más importante del arte y la cultura en el país junto a la Bienal de Cuenca. Jaime y Jose Luis obtuvieron el premio en la modalidad Nuevo Mariano Aguilera en la sexta edición del galardón.
«Celebramos a las, los y les artistas, investigadores, curadores, editores y gestores culturales cuyas propuestas nos invitan a imaginar nuevas formas de habitar, recordar, crear y compartir. Sus proyectos reflejan la riqueza, diversidad y vitalidad del arte contemporáneo ecuatoriano», indicó el CAC a través de sus canales oficiales.
Descolonizar la mirada
La propuesta de Jaime se titula Estéticas marronas: contra visualidades en el arte y nace de su investigación doctoral. El estudio se centra de forma comparativa en Ecuador y Bolivia, analizando cómo las declaraciones constitucionales de ambos territorios como países plurinacionales e interculturales han impactado en las narrativas de sus museos nacionales.
Para el investigador, las imágenes expuestas en los museos oficiales actúan frecuentemente de manera política. A menudo perpetúan relatos construidos para legitimar discursos de poder hegemónicos. Frente a esto, el proyecto propone herramientas conceptuales que pongan en crisis el rol actual de estas instituciones.
¿De dónde viene lo marrón?
Milo J, un joven músico argentino que ha impactado en la escena contemporánea, tiene un verso en su canción Solifican12, que alude al tema. “Morocho color lodo / Que aprendió a estar con nada y, con un poco, ya tiene todo / Chillin’-chín-chín es el modo”.
En este contexto, al igual que varios artistas, se busca reivindicar el origen andino o afro de nuestro origen. A diferencia de la palabra “mestizo”, que según explica Jaime Sánchez, tiende a homogenizar en invisibilizar el racismo estructural. Además, “lo marrón” se conecta de forma directa con la memoria histórica del cimarronaje y las epistemologías del sur global.
Por otra parte, las contra visualidades se definen como respuestas alternativas a las formas de representación coloniales y blanqueadas de la cultura. Lejos de buscar imponer un dogma, el docente aclara la naturaleza de su propuesta: «no estoy intentando inaugurar una forma de representación o una nueva estética, lo que propongo es crear una herramienta de análisis que ayude a pensar los procesos de representación en cualquier circunstancia».
La fiesta, el arte y la resistencia
Jaime Sánchez destaca la importancia del financiamiento público para impulsar proyectos artísticos e investigativos que cuestionan las narrativas dominantes. Este apoyo, señala, beneficia no solo a su trabajo, sino también al de otros creadores, como José Luis Macas, y permite que el arte continúe siendo un espacio de reflexión y resistencia.
Su investigación sobre las estéticas marrones contempla entrevistas a artistas que se apartan de los cánones hegemónicos, así como el análisis de diversas fuentes. Sin embargo, el cierre del proyecto se aleja de la solemnidad académica tradicional y culminará con una fiesta popular.
Para él, la alegría y el encuentro colectivo tienen una profunda dimensión política. “El festejo y el color son procesos de resistencia. Siento que uno de los pocos lugares que nos han permitido resistir es la organización y la alegría. Nos quieren siempre tristes y dominados; la fiesta es una respuesta a eso”, concluye.

También te puede interesar:
Orgullo PUCE: Gonzalo Vargas es el ganador del Mariano Aguilera
Jaime Sánchez Santillán: el arte como método para ficcionar las historias
