Con un llamado a la corresponsabilidad institucional y al trabajo colaborativo, la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) desarrolló el lunes 27 de abril de 2026 una jornada de socialización de los Lineamientos Nacionales de Programación y Parametrización Académica. Este evento fue liderado por el Vicerrectorado de Docencia y Estudiantes.

El encuentro convocó a docentes, coordinadores de carrera y gestores académicos. Así, estos participaron activamente en un espacio orientado a comprender el alcance, responsabilidades y retos del proceso de programación académica para el periodo 2026-02.

El objetivo de los lineamientos es establecer directrices para una programación académica eficiente y articulada. Deben integrar docencia, investigación, vinculación y gestión educativa. Además, todo debe estar en coherencia con el modelo institucional y orientado a optimizar los recursos y garantizar la calidad académica.

Durante la jornada, la Dra. María de los Ángeles Barrionuevo, Vicerrectora de Docencia y Estudiantes, y Vicerrectora de Investigación, Innovación y Vinculación, subrayó la importancia estratégica de este proceso académico.

«Estos lineamientos son fundamentales para garantizar una gestión eficiente, articulada y sostenible de la universidad. No solo ordenan el proceso académico, sino que nos permiten tomar decisiones responsables sobre el uso de nuestros recursos, fortalecer el trabajo colaborativo y asegurar la calidad en la formación de nuestros estudiantes», enfatizó.

En este contexto, se destacó la necesidad de transitar hacia una lógica de programación más articulada, basada en lineamientos claros. También resaltaron la importancia de la participación de todos los actores involucrados. Además, se deben evitar prácticas aisladas que dificulten la validación y ejecución de la oferta académica.

Uno de los ejes centrales del encuentro fue la reflexión sobre el concepto de austeridad desde la tradición jesuita. Lejos de entenderse como restricción, se planteó como un principio de eficiencia, optimización y uso responsable de los recursos.

Esta visión cobra especial relevancia en un escenario institucional que exige equilibrar calidad académica, sostenibilidad financiera y cumplimiento de estándares externos. Todo esto debe hacerse sin perder de vista el valor del talento docente.

La socialización también permitió revisar las dificultades enfrentadas en el inicio del semestre previo, particularmente en la coordinación y validación de la programación académica.

Se evidenció que, en varios casos, los procesos no se construyen de manera colaborativa, lo que genera retrasos y reprocesos en instancias como la Dirección de Docencia. Frente a ello, el Vicerrectorado planteó una estrategia de acompañamiento continuo para fortalecer capacidades y optimizar tiempos.

“Este no es un ejercicio de control, sino de acompañamiento. Necesitamos trabajar en equipo entre facultades y direcciones, desde una lógica de servicio”, señaló la vicerrectora.

El encuentro concluyó con una visión compartida: avanzar hacia un modelo de programación más integrado, que permita optimizar el uso del talento docente. De este modo, se busca mejorar la calidad de la planificación y responder de manera más eficiente a las demandas institucionales.

Este proceso, además de técnico, implica un cambio dentro de la universidad. Por ello, el trabajo en equipo, la transparencia y la corresponsabilidad se consolidan como pilares fundamentales.

La jornada forma parte de una serie de talleres de acompañamiento impulsados por el Vicerrectorado. Así, están orientados a fortalecer la gestión académica y asegurar una implementación efectiva de los lineamientos nacionales en toda la comunidad PUCE.

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