Amawta, la Casa de los Saberes Amazónicos, es mucho más que una edificación. En la comunidad kichwa de Shandia, en la provincia de Napo, este espacio se ha convertido en un punto de encuentro para la memoria y el aprendizaje comunitario. Amawta, la reúne conocimientos ancestrales, experiencias comunitarias y nuevas herramientas educativas para compartir y preservar la cultura amazónica in situ. 

La Casa de Saberes Amazónicos se encuentra en la Unidad Educativa Comunitaria Intercultural Bilingüe (UECIB) Jaime Elliot, en la parroquia rural de Talag, cerca de Tena. En este espacio se desarrollan diversas iniciativas que buscan fortalecer los saberes del territorio y abrir nuevas formas de aprendizaje para la comunidad. 

Entre ellas destacan la biblioteca comunitaria, actividades de mediación lectora y la producción de podcasts dedicados a la memoria amazónica. Desde que surgió la idea del proyecto, Jazmín González ha participado y acompañado este proceso, articulando distintas acciones educativas junto a la comunidad. 

¿Quién es Jazmín González? 

“Yo soy ingeniera en biotecnología y me especialicé en ingeniería biomédica. Tenía una formación muy científica, muy de laboratorio, pero a partir del 2020 empecé a recorrer otro camino, el de la gestión dentro del territorio”, explica.  

En este recorrido, Jazmín empezó este proyecto transdisciplinar con el WasiLab, el Centro en Ciencias de la Sostenibilidad, de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE)

El WasiLab de la PUCE es financiado por el Fondo Equipo Francia (FEF), un dispositivo del Ministerio francés para Europa y de Asuntos Exteriores, y la Fundación McKnight. Este centro cuenta con los siguientes socios estratégicos: Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD)Learning Planet Institute (LPI) y France Volontaires.   

La investigadora llegó al proceso con una propuesta educativa basada en pedagogías sociocríticas y educación para la sostenibilidad. Su recorrido, sin embargo, comenzó en un ámbito muy distinto. Ese cambio coincidió con su regreso a la Amazonía y con la búsqueda de nuevas formas de aprendizaje que respondieran a la realidad local. Allí comenzó un trabajo colectivo con la comunidad para, según menciona, transformar la educación desde el territorio. 

Amawta, educación que nace de la comunidad 

La UECIB Jaime Elliot forma parte del sistema de educación intercultural bilingüe, un modelo que busca integrar lengua, cultura y contexto dentro de la enseñanza. Sin embargo, el equipo educativo identificó la necesidad de generar nuevas metodologías y espacios físicos que conectaran aún más la escuela con la vida comunitaria. 

Jazmín comenta que durante reuniones de diagnóstico y diálogo colectivo surgió la pregunta de ¿cómo integrar los saberes tradicionales dentro del proceso educativo? 

La respuesta apareció de manera natural. La comunidad decidió construir un espacio distinto al aula convencional que se sienta propio. Entonces, edificaron una casa que preserva tanto a los libros como al conocimiento transmitido oralmente. Un lugar pensado para el encuentro intergeneracional, donde niñas, niños, jóvenes y mayores compartan saberes y experiencias. 

Conoce las historias de la comunidad desde sus propias voces.

“Las personas de la comunidad dijeron: sabemos que las bibliotecas son importantes, pero también tenemos un conocimiento que no está escrito y que vive en nuestros abuelos y abuelas. Queremos que esos saberes también tengan un lugar”, recuerda la investigadora 

Así nació Amawta 

La casa se construyó en mingas comunitarias en las que participaron padres, madres, docentes y estudiantes. La estructura sigue la arquitectura tradicional kichwa  con materiales de la zona. Esto, además, reafirmó el vínculo entre educación y territorio. 

El proyecto comenzó a gestarse en 2021. Tras varios procesos de diagnóstico, aprendizaje y gestión de fondos, la casa y su biblioteca fueron inauguradas en mayo de 2024. 

Además de la casa comunitaria, el proyecto incluye una biblioteca equipada con libros, materiales tecnológicos y herramientas audiovisuales. Este espacio ha impulsado iniciativas creativas como la producción de podcasts, fanzines y proyectos de comunicación. 

Foto: Cortesía Amawta

Un espacio transdisciplinar y vivo 

Incluso surgieron nuevos grupos estudiantiles, como un club de periodismo y un grupo musical que continúa desarrollándose con apoyo de otros colectivos. Para Jazmín, uno de los aprendizajes más importantes del proceso es reconocer el valor de la creación colectiva y la horizontalidad en la construcción del conocimiento.  

Amawta también abre una reflexión más amplia sobre la transdisciplinariedad y el papel de la academia en los procesos comunitarios. Desde la experiencia del proyecto, el conocimiento académico puede aportar herramientas para reflexionar, comparar y conectar lo que ocurre localmente con debates globales sobre educación y sostenibilidad. 

“No es que yo construí una biblioteca. Es un proceso colectivo que todos podemos asumir como propio”, afirma. En ese sentido, comenta que su trabajo junto al WasiLab no se limita a la creación de un espacio físico, sino que busca impulsar procesos de educación transformadora en el territorio. La casa, sin embargo, se ha convertido en un punto clave para que estos procesos puedan encontrarse y crecer. 

Amawta también cuenta con redes sociales y una página web donde es posible conocer algunos de los productos que han surgido del proceso, como historias del podcast, cuentos ilustrados y otros materiales creados junto a la comunidad.

También te puede interesar:

Proyectos WasiLab: ciencia, comunidad y futuro  

Hongos y saberes: ciencia viva en el Valle de Los Chillos

WasiLab comparte su experiencia de Living Labs en evento internacional IFALL 2025  

Share This