“Que el diálogo sea valiente”. Con estas palabras se dio inicio a la segunda edición de PUCEMUN, el Modelo de Naciones Unidas organizado por estudiantes de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE). El tema central de las sesiones de debate fue la movilidad humana en contextos de conflicto armado. Este fenómeno hoy exige respuestas colectivas para garantizar la dignidad y los derechos de las personas.
Del 26 al 28 de febrero de 2026, la PUCE se convirtió en un escenario de diplomacia, debate y pensamiento crítico. El evento, liderado por el Club de Negociación y Formación Diplomática, reunió a estudiantes universitarios y de colegios que asumieron el reto de representar a distintos países, debatir problemáticas globales y construir acuerdos. Durante estas jornadas, los participantes experimentaron de primera mano los desafíos del diálogo internacional, la negociación y la búsqueda de consensos en un mundo cada vez más complejo.
Uno de los invitados especiales de la ceremonia inaugural fue el cónsul de El Salvador en Ecuador, César López. Él destacó la importancia de estos espacios de diálogo y del abordaje de temas de relevancia global como la migración.

«La movilidad humana es un fenómeno nuevo, que ha acompañado a la humanidad a lo largo de su historia. Sin embargo, en el contexto actual, marcado por los conflictos armados, crisis políticas, desigualdades estructurales y fenómenos climáticos extremos, adquiere dimensiones particularmente complejas”, indicó el Cónsul.
PUCEMUN: laboratorio de ciudadanía global
Más allá de ser un espacio de simulación, PUCEMUN ofrece a los jóvenes la oportunidad de formarse como líderes comprometidos con la construcción de un mundo mejor. Durante las jornadas de debate, los participantes desarrollan habilidades como la argumentación, la negociación y el pensamiento crítico. Estas herramientas son esenciales para comprender la complejidad de los desafíos y proponer soluciones desde la cooperación.
“El modelo de Naciones Unidas no solo es una simulación, es una escuela de liderazgo, un laboratorio de ciudadanía y el escenario perfecto para aprender diplomacia”, señaló Sofía Guerra, secretaria General del modelo.

Ella fue la encargada de dar inicio a las jornadas al golpear el mazo contra la mesa. Daniela González, coordinadora académica del evento, aprovechó para destacar el trabajo en equipo y la necesidad de una preparación rigurosa. “Detrás de cada resolución hay personas. Por eso, recuerden que las decisiones que tomen tendrán un impacto real en muchas vidas”, comentó.
Un tema urgente: movilidad humana y dignidad
La temática central de esta edición puso el foco en uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo: el desplazamiento forzado y la migración provocada por conflictos armados, crisis políticas y desigualdades estructurales.
“Colocar esta realidad en el centro del debate no solo es una decisión académica acertada, sino también profundamente ética. Esta se alinea también a los valores ignacianos que guían a nuestra universidad: justicia, empatía, solidaridad y servicio al bien común”. Así lo señaló el Mgtr. Juan Carlos Valarezo, docente de la Facultad de Derecho y Sociedad.
Según datos de ACNUR, actualmente más de 110 millones de personas en el mundo se encuentran desplazadas de manera forzosa, una cifra que refleja la magnitud del problema humanitario. En ese sentido, uno de los mensajes centrales fue recordar que la movilidad humana no puede analizarse únicamente desde una perspectiva política o geopolítica.
“Hablar hoy de movilidad humana y refugio no es solo hablar de frontera, es hablar de dignidad, de derechos fundamentales y de la capacidad del sistema internacional para responder con solidaridad”, destacó Juan Carlos.
Jóvenes que construyen soluciones
En los distintos comités del modelo los delegados analizaron los retos de la movilidad humana desde diferentes perspectivas políticas y económicas. La dinámica replicó el funcionamiento real de la diplomacia internacional. Esta consiste en una investigación previa, negociación entre delegaciones, construcción de alianzas y redacción de resoluciones. Pero, más allá de la competencia académica, los organizadores insistieron en que el objetivo principal es formar jóvenes conscientes de su papel en la sociedad.
“Cuando un joven aprende a debatir con argumentos, aprende también a escuchar; y cuando aprende a escuchar, aprende a comprender”, explicó la doctora Elizabeth García, decana de la Facultad de Derecho y Sociedad.
Agregó que ese aprendizaje es fundamental en un contexto marcado por la polarización, la desinformación y la confrontación constante.
El PUCEMUN es impulsado por estudiantes
Uno de los aspectos más destacados del PUCEMUN es que se trata de una iniciativa liderada principalmente por estudiantes. La organización del modelo implicó meses de planificación, coordinación académica y logística.
El evento reconoció especialmente el trabajo del equipo organizador, así como el respaldo de docentes y autoridades de la universidad. Para quienes participaron en la organización, el modelo demuestra que la universidad también se construye fuera del aula, en espacios donde los estudiantes proponen, lideran y generan impacto.
Entre debates, resoluciones y negociaciones, los delegados comprendieron que la diplomacia se trata de encontrar puntos de encuentro. El espíritu del modelo apunta a formar una generación capaz de enfrentar los desafíos globales con empatía, conocimiento y compromiso. “Que el diálogo sea valiente, que la diplomacia sea humana y que ningún desplazado quede fuera de nuestra conciencia y de nuestras resoluciones”, instó Daniela.
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