En Quito, la Semana Santa no solo se observa, también se escucha, se siente… Este año, una nueva propuesta cultural invita a todo el público a vivir la tradición de forma completa: recorrer la historia y cerrar con un plato emblemático de la mesa ecuatoriana.
El Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) presenta “Ecos de Penitencia: Evolución del paisaje sonoro y visual de la Semana Santa en Quito”, una exposición que transforma la manera de entender esta celebración profundamente arraigada en la ciudad.
Sobre la exhibición
La exposición propone un viaje claro y atractivo por la evolución de la Semana Santa en Quito, desde el siglo XVI hasta hoy. A través de pinturas, esculturas, documentos e instrumentos, muestra cómo esta celebración ha ido cambiando con el tiempo.
Uno de sus enfoques más interesantes es el “paisaje sonoro”, que permite imaginar cómo sonaban antes las celebraciones: los cantos en iglesias, la música de las procesiones y las expresiones populares que acompañaban la fe.
El recorrido
Está organizado en cuatro momentos que ayudan a comprender esta transformación:
- Cómo la música ayudó en la evangelización
- Las tradiciones de luto en las antiguas cofradías
- La mezcla entre lo religioso y lo popular
- Cómo hoy la Semana Santa se ha convertido en patrimonio cultural
Como parte central de esta propuesta, llega “Saboreando el Patrimonio”, una actividad que combina arte, historia y gastronomía en un solo recorrido. Los asistentes podrán visitar la exposición y finalizar con una degustación de fanesca, uno de los platos más representativos de la Semana Santa ecuatoriana.
La experiencia se realizará el 30 y 31 de marzo, y el 1 y 2 de abril, en horarios de 12:00 y 13:00. Tendrá un costo de $13,90 por persona y requiere reserva previa por cupos limitados.
Una invitación gratuita y abierta al público
La muestra estará abierta hasta el 14 de abril, de lunes a viernes, de 09:00 a 19:00, con entrada gratuita. También habrá recorridos guiados para quienes quieran profundizar en la historia detrás de cada pieza.
En una ciudad donde la tradición sigue viva, esta propuesta demuestra que la Semana Santa no solo se hereda: se transforma, se interpreta y ahora también se disfruta con todos los sentidos.

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