En las últimas semanas, la preocupación por la expansión del hantavirus ha aumentado tras el brote registrado en el crucero MV Hondius, que partió de la Patagonia el 1 de abril de 2026. Hasta el momento, se reportan 10 fallecimientos entre los pasajeros y la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hecho un llamado a reforzar las medidas de prevención. Pero ¿qué tan probable es que el virus se expanda? ¿Puede seguir mutando? ¿Y qué ocurriría si llegara a Ecuador?
Conversamos con el Dr. David Acosta, microbiólogo especializado en Medicina del Viajero y docente investigador de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), quien explicó las características de este virus y la importancia de mantener medidas preventivas sin caer en alarmas desproporcionadas.
¿Por qué mutó este virus?
David Acosta explica que la mutación es un proceso frecuente en los virus con material genético ARN. En términos sencillos, estos virus utilizan una especie de “copiadora” dentro de las células para reproducirse. Durante ese proceso de replicación pueden producirse pequeñas variaciones genéticas que favorecen nuevas adaptaciones.
Así, el hantavirus que inicialmente se transmitía únicamente de roedores a humanos desarrolló una «cepa» capaz de transmitirse entre personas. En este sentido, David explica que este proceso no es instantáneo, que las mutaciones toman tiempo y dependen también de la expansión de las variantes.
El virus involucrado en este brote es la cepa Andes, la única especie de hantavirus conocida hasta ahora con capacidad de transmisión limitada entre humanos, especialmente en contextos de contacto estrecho y prolongado.
El hantavirus tiene como principal reservorio a roedores silvestres, particularmente el ratón colilargo. Las personas pueden contagiarse al entrar en contacto con orina, saliva o heces contaminadas. Aunque el tema ha cobrado notoriedad recientemente, el virus no es nuevo. Históricamente, los casos se habían concentrado en países del cono sur de América Latina, especialmente en zonas rurales de Argentina y Chile.
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¿Riesgo real o alerta innecesaria?
David enfatiza que, con la información disponible hasta el momento, el riesgo para la población general sigue siendo bajo. Según explica, se trata de un brote focalizado favorecido por las condiciones específicas de convivencia dentro de un crucero.
La transmisión entre personas suele requerir contacto cercano y sostenido, como ocurre entre convivientes o cuidadores directos. Además, aunque el sistema inmunitario normalmente detecta el ARN viral y responde mediante interferones tipo I, el virus Andes tiene la capacidad de bloquear parcialmente esta respuesta inicial. Estos interferones son moléculas esenciales para frenar la replicación del virus. Esto le permite multiplicarse y, en algunos casos, desencadenar cuadros graves como el síndrome cardiopulmonar por hantavirus.
“Necesito que me escuchen con claridad: esto no es otro COVID-19. El riesgo actual para la salud pública derivado del hantavirus sigue siendo bajo. Mis colegas y yo lo hemos afirmado sin ambigüedades, y lo repito ahora”, señaló el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, en un mensaje dirigido a la población de Tenerife, donde desembarcó el MV Hondius.
¿Qué medidas se pueden tomar?
Aunque actualmente no existen antivirales específicos ni vacunas contra el hantavirus, el diagnóstico temprano y la atención médica oportuna reducen significativamente la mortalidad.
En respuesta al brote, la OMS coordinó el envío de 2.500 kits de diagnóstico desde Argentina hacia laboratorios de cinco países, con el objetivo de fortalecer la capacidad de detección. Además, el organismo trabaja en protocolos operativos para garantizar desembarcos seguros y el manejo sanitario de pasajeros y tripulaciones.
En Ecuador, explica David, el Centro de Referencia Nacional de Genómica, Secuenciación y Bioinformática GENSBIO cuenta con capacidad de identificar cambios genéticos en patógenos, en caso de registrarse sospechas. Hasta el momento, Ecuador no ha reportado casos de hantavirus. Sin embargo, el Ministerio de Salud Pública del Ecuador mantiene vigilancia epidemiológica permanente y monitorea la situación en coordinación con organismos internacionales y autoridades sanitarias de otros países.
En tiempos de Mundial…
La cercanía de eventos internacionales que movilizan grandes flujos de viajeros ha despertado inquietudes sobre un eventual aumento de contagios. Sin embargo, David considera que, con la evidencia disponible hasta ahora, el riesgo continúa siendo moderadamente bajo.
Además, señala que la OMS y otras entidades internacionales ya han activado medidas preventivas para minimizar riesgos, entre ellas el fortalecimiento de controles sanitarios en aeropuertos y la aplicación de pruebas diagnósticas en pasajeros provenientes de zonas donde se han detectado contagios.
El especialista también advierte sobre el impacto de la desinformación y las alarmas innecesarias alrededor del virus. Un ejemplo es la circulación de cifras no verificadas sobre víctimas mortales. En contraste, la OMS ha reiterado que no existen nuevos registros oficiales de fallecimientos relacionados con este brote desde el 2 de mayo.
En resumen, los expertos coinciden en que el escenario actual no corresponde a una amenaza global comparable con la pandemia de COVID-19. La clave, aseguran, está en actuar con prevención, vigilancia científica y comunicación responsable.
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